La política exterior es siempre la continuación de la política interior

(Actualizado 3 de marzo)

El Gobierno de coalición PSOE-UP ha dejado claro sus principios respecto a los conflictos entre las grandes potencias. Dando la espalda a la lucha que millones de trabajadores y jóvenes en el Estado español hemos librado contra todo tipo de guerras imperialistas, el Ejecutivo de Pedro Sánchez, secundado en todo momento por la vicepresidenta de UP Yolanda Díaz, no hace más que reproducir las mentiras cínicas del imperialismo norteamericano, de la UE y de la OTAN, sacudiéndose cualquier responsabilidad de la guerra en Ucrania.

La campaña de serviles patrañas que desde hace meses se ha activado para crear el máximo de confusión y, sobre todo, para justificar la política de unidad nacional con los capitalistas y los imperialistas otantistas, dicta la política exterior del Gobierno.

Es evidente que la intervención militar de Putin en Ucrania no tiene nada de progresista y responde a las ambiciones imperialistas de la oligarquía capitalista que domina el Kremlin. Pero sería absurdo cerrar los ojos a un hecho incuestionable: la política llevada a cabo por Washington desde el colapso de la URSS es el factor fundamental que ha desencadenado este escenario de guerra.

Su determinación de extender la OTAN hasta las fronteras rusas, alterando decisivamente su capacidad defensiva y cercando el país con un cinturón de Estados hostiles en los que han sembrado bases militares y desplegado armamento de última generación; la utilización de Ucrania como plataforma para sus maniobras agresivas, financiando y armando a las formaciones neonazis que se han incrustado en el aparato del Estado y en el ejército, y su insistencia para que el Gobierno títere ucraniano entre en la OTAN, a pesar de las reiteradas peticiones de Rusia para que no se lleve a cabo y en su lugar se cree un espacio desmilitarizado… prueba que ni el imperialismo norteamericano ni sus aliados internacionales son inocentes. Muy al contrario.

Como marxistas, como comunistas revolucionarios, decimos sin ninguna ambigüedad que la guerra es reaccionaria por ambos bandos, y sus consecuencias las van a pagar duramente el pueblo ucraniano, el pueblo ruso y los trabajadores y la juventud de todo el mundo. Por eso es fundamental que no nos dejemos engañar por las mentiras y la propaganda.

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Como comunistas revolucionarios, decimos que la guerra es reaccionaria por ambos bandos, y sus consecuencias las van a pagar el pueblo ucraniano, el pueblo ruso y los trabajadores y la juventud de todo el mundo. 

El Gobierno “más progresista de la historia” con el militarismo norteamericano

En línea con la socialdemocracia europea, según Pedro Sánchez y el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, la UE, EEUU y la OTAN libran honorablemente una batalla por “los valores de la paz, del respeto a la legalidad internacional, de la solidaridad y también de la cooperación humanitaria con los pueblos afectados”.

Estos magníficos valores no impidieron que la OTAN, una alianza exclusivamente militar de la que forma parte el Estado español, machacara sin la menor contemplación al pueblo serbio durante 78 días y noches seguidas, bombardeando masivamente su territorio, destruyendo hospitales, escuelas, viviendas y causando miles de muertos con la excusa de “proteger” Kosovo. Concluida una guerra que la OTAN y su secretario general de aquel entonces, Javier Solana, apoyó sin fisuras y que no contó con ninguna “aprobación de la ONU”, Kosovo declaró su independencia y EEUU instaló en su territorio la base militar de Bondsteel,  en la actualidad la segunda mayor en Europa, 

La OTAN ha extendido su presencia en Europa del Este de una manera agresiva y sin contemplaciones. Entre 1999 y 2004 se incorporaron Hungría, Polonia, Chequia, Eslovaquia, Bulgaria, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania y Rumanía. ¿De qué paz, de qué diplomacia y de qué valores nos hablan Pedro Sánchez y el PSOE?

Es la misma OTAN que mira hacia otro lado cuando el pueblo palestino es atacado sin piedad por el Estado sionista de Israel, y nunca se aprueban sanciones para contener sus salvajadas contra la población civil. Es la misma organización militar que ha perpetrado crímenes de guerra con cientos de miles de muertos y millones de desplazados en Iraq, Siria, Afganistán, Libia, Yemen, Somalia, Granada, Panamá, Vietnam… o que apoyó dictaduras militares sangrientas en América Latina. Solo en Afganistán, donde el ejército español participó en el despliegue de la OTAN durante 19 años, las fuerzas de ocupación occidentales mataron a cerca de 100.000 civiles. En Iraq las víctimas no militares rozan los 400.000. Y así podríamos seguir con el horror sembrado por el imperialismo norteamericano y europeo en todo el mundo.

Vamos a hacer una pregunta básica pero que todavía no ha sido respondida. ¿Le parecería bien al Gobierno de Pedro Sánchez que China o Rusia establecieran alianzas militares con Canadá o México desplegando armamento nuclear en la frontera norteamericana? ¿O es que acaso la extensión de la OTAN y la militarización de Ucrania contribuyen a consolidar la paz y la democracia? Solo respondiendo a estas preguntas queda en evidencia que el “pacifismo” del PSOE es mera palabrería para justificar su agresivo belicismo en favor del imperialismo occidental.

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Es la misma OTAN que ignora los ataques al pueblo palestino por parte del Estado sionista de Israel, que ha perpetrado crímenes de guerra en Iraq, Siria, Afganistán, Libia, Yemen, Somalia, … que apoyó dictaduras militares sangrientas en América Latina... 


Detrás de la charla sobre la defensa de los valores europeos y la democracia, se  oculta la lucha descarnada de las potencias imperialistas por el dominio del mundo, por ampliar sus áreas de influencia y por el control de recursos naturales y materias primas. Y todo en beneficio de sus respectivas oligarquías, de un puñado de capitalistas que no dejan de enriquecerse a costa de la guerra, de la pandemia, y de la miseria de millones de trabajadores y oprimidos. Esta es la realidad que el Gobierno PSOE-UP trata de ocultarnos para justificar su posicionamiento con el imperialismo norteamericano y su política de “unidad nacional” con los explotadores.

Las furibundas declaraciones belicistas del socialista Borrell, alentando a que nos preparemos para la guerra, y las resoluciones aprobadas por el parlamento europeo a favor de la militarización de Europa y a combatir a Rusia sangre y fuego, son trasnparentes. Redoblan los tambores de guerra y el chovinismo occidental anti-ruso más histérico, para encubrir sus crímenes imperialistas y la devastación social que sus políticas capitalistas provocan. Y ahora encima nos quieren conmover con su ayuda a los “refugiados” ucranios, a los que Borrell  no le gusta que “les llamen migrantes”. Suponemos que será para diferenciarlos de los refugiados que trataron hace unos meses de cruzar la frontera polaca[1], y que él mismo califico de “invasores”, y de los que viven hacinados en condiciones infrahumanas en Lesbos o tratan de saltar las concertinas de Ceuta y Melilla, pero son reprimidos y expulsados “en caliente” por la policía española. ¡Qué cinismo más repugnante!

Unidas Podemos por la paz… pero apoyando a un presidente pro OTAN

La dirección de Unidas Podemos se ha dividido en este asunto, aparentemente. La vicepresidenta Yolanda Díaz y el ministro Alberto Garzón han cerrado filas con el PSOE y con la OTAN, y apoyan entusiastamente el envío de armas a Ucrania —para la “resistencia” dicen—.

Por otra parte, Ione Belarra, Irene Montero, y el portavoz de UP en el Congreso, Pablo Echenique, han manifestado sus reticencias incluso su oposición a enviar material de guerra. Pero siguen en el Gobierno, no rompen con las políticas otantistas del PSOE —avalando en la práctica la estrategia de la burguesía española—, y se cuidan mucho de no llamar a la movilización social contra la guerra.

Tanto UP como la izquierda parlamentaria (ERC, EH Bildu, Compromis), suscribieron el primer día de la invasión rusa un comunicado conjunto exigiendo “una desescalada militar y de tensión por todas las partes, no abandonar el trabajo de diplomacia y en favor de la paz” y buscar una solución “en el marco de la Carta de las Naciones Unidas”. Pero ¿acaso no ha sido esta guerra el resultado inevitable de la diplomacia?

El imperialismo occidental lleva meses apelando a la “acción diplomática”, pero no ha movido un solo dedo para negociar seriamente la propuesta rusa de que Ucrania no entre en la OTAN y su territorio se desmilitarice. ¿Y la ONU? Esta organización jamás ha impedido ningún conflicto militar de envergadura. No es más que una hoja de parra bajo la que se esconden las diferentes bandas de ladrones imperialistas, y que solo sirve para aprobar hipócritas llamamientos carentes de efectividad.

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La ONU no es más que una hoja de parra bajo la que se esconden las diferentes bandas de ladrones imperialistas. ¡Si queremos la paz hay que luchar por el socialismo! 


Pero la cosa se ha puesto aún peor. Después del debate parlamentario en el que Pedro Sánchez anunció el envío de armas al régimen de Zelenski, y ante la presión de la opinión pública burguesa, una mayoría de la izquierda parlamentaria (a excepción de la CUP y del BNG) ha registrado una proposición no de ley en el Congreso sobre la guerra de Ucrania junto… ¡¡al PP, Cs y Vox!! Es una bancarrota política e ideológica completa, que nos retrotrae a los momentos en que los socialdemócratas europeos votaban con sus burguesías nacionales los créditos de guerra en agosto de 1914. El resultado fue claro: que se mataran en las trincheras los trabajadores, y que su sangre regara los beneficios de los imperialistas.

El enemigo principal está en casa. ¡Abajo la guerra imperialista!

La tarea de la izquierda combativa, de miles de activistas que obviamente miramos con horror lo que está sucediendo en Ucrania y que rechazamos con rotundidad la intervención militar de Putin —un representante cualificado del chovinismo gran ruso y de la oligarquía más corrupta, anticomunista y represiva— es no dejarnos embaucar por la propaganda de la burguesía, en primer lugar de la burguesía de nuestro país, luchar contra ella y desenmascarar su fines reaccionarios.

Frente a la capitulación de la socialdemocracia, y del resto de las formaciones que se subordinan vergonzosamente a ella, frente a la Unión Sagrada con los imperialistas y los explotadores, los revolucionarios defendemos una política de independencia de clase. Como dijo Karl Liebknecht, ¡El enemigo principal está en casa! La única política consecuente por la paz entre los pueblos es esta: ¡fuera la OTAN y las tropas rusas de Ucrania, abajo la guerra imperialista!, por el derrocamiento de los Gobiernos capitalistas que nos han empujado a esta situación, por la movilización internacionalista de la clase obrera y el socialismo.

La lucha contra la guerra y el militarismo solo es viable rompiendo con la lógica capitalista, no aceptando las políticas del “mal menor”. Exigimos al Gobierno PSOE-UP la retirada inmediata de todas las tropas españolas que estén participando bajo el paraguas de la OTAN en Europa del Este y en cualquier otra parte del mundo, la salida inmediata de la Alianza Atlántica y que ni un euro, ni una bala, ni un soldado se dediquen a esta u otras guerras imperialistas. Además, hay que señalar claramente que los enormes recursos que se están utilizando en esta guerra saldrán del sufrimiento de la clase obrera mundial, que se verá sometida a nuevos ataques en sus derechos y a una mayor degradación de sus condiciones de vida.

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Frente a la capitulación de la socialdemocracia a los imperialistas y explotadores, y del resto de las formaciones que se subordinan vergonzosamente a ella, los revolucionarios defendemos una política de independencia de clase. 


La guerra es el síntoma más evidente de la putrefacción que padece el capitalismo mundial, y esta guerra, que ha mandado un obús al tambaleante orden mundial de Washington, no será la última. No hay terceras vías posibles, no hay diplomacia que pueda resolver esta contradicción. ¡Si queremos la paz hay que luchar por el socialismo!

 

[1]Crisis en la frontera de Polonia y Bielorrusia. La UE declara la guerra a los refugiados una vez más


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