Once familias obreras derrotan a la banca
Durante los dos últimos meses en Sevilla un desahucio ha estado en boca de toda la ciudad. 11 familias obreras con sus 9 hijos e hijas menores iban a ser expulsadas de sus casas por un fondo buitre vinculado al banco Santander. Concejales del PP y agitadores de la ultraderecha se han dedicado a criminalizarlos llamándolos okupas una y otra vez. Lo que esta gente al mando del consistorio no ha explicado es cómo un edificio de VPO subvencionado con dinero público (344.000 euros) ha podido pasar a manos de un banco con total facilidad. Además, por el irrisorio precio de 530.000 euros, apenas por 48.000 euros cada uno. Un auténtico caramelito para especular y sacar tajada.
Las familias, con el apoyo de la asociación vecinal Barrios Hartos, decidieron levantar la cabeza y alzar el puño contra esta injusticia. Tras años tratados como muebles, como un daño colateral y sin derecho ni a juicio ni a pagar su alquiler han decidido pelear por su dignidad. En cuanto empezaron a organizarse, a movilizar al barrio y concentrarse frente al Ayuntamiento las instituciones respondieron por primera vez en años.
El primer lanzamiento del desahucio, fechado en diciembre, a las puertas de la Navidad, se consiguió aplazar con esta campaña. Una primera gran victoria, pero no para buscar otro piso o una supuesta alternativa habitacional, sino para tener dos meses de oxígeno para continuar la batalla. Como bien decían las vecinas: “de nuestras casas no nos vamos ni nos echa nadie”.
Algo que comprendieron rápidamente las compañeras fue la necesidad de luchar unidas. Y no únicamente como vecinas del bloque, o de Palmete, sino como clase trabajadora. Había que vincular la lucha por este bloque y contra el Santander a la lucha por la vivienda, el gran sufrimiento que padecemos millones en este país. Utilizar este bloque como buque insignia para gritar basta y, sobre todo, para lograr una victoria ejemplar para toda nuestra clase.
Para afrontar la lucha se levantó a iniciativa de estas familias y de Barrios Hartos un auténtico frente único, con gran parte de la izquierda política, sindical y social de la ciudad. En el que Izquierda Revolucionaria y el Sindicato de Estudiantes, como otras organizaciones, aportamos nuestro granito de arena como comunistas revolucionarios.
A raíz de esto se levanta una gran campaña con la fecha del 14 de febrero para una gran manifestación contra el desahucio. Las consignas son muy claras: por la expropiación de este edificio y de todos los fondos buitre y bancos. Manifestaciones en Palmete, concentraciones frente al Ayuntamiento, asambleas estudiantiles en la Universidad de Sevilla y la Universidad Pablo de Olavide, asambleas vecinales en numerosos barrios, debates, charlas y carteles por todos los barrios obreros y, en general, por toda la ciudad.

El 14 de febrero una manifestación de 3.000 personas, acompañadas por decenas de organizaciones, llegada desde los barrios obreros, llenó y cortó las calles de Gran Plaza, Nervión y Santa Justa. El eje central de las consignas era por la dignidad de los barrios obreros, en defensa del derecho a la vivienda, contra la banca y el capital, por la expropiación... Así llegamos a la Consejería de Vivienda de la Junta, a la que se señaló, junto al Ayuntamiento y Gobierno central, como responsables y colaboradores de garantizar que la vivienda siga siendo una mercancía bajo el capitalismo, en lugar de un derecho universal. Las propias familias cerraron la manifestación, agradeciendo el apoyo y solidaridad de todo el mundo, señalando al banco Santander y prometiendo no dejar de luchar hasta ganar.
Quién iba a decir que esa victoria llegaría justo la semana siguiente. Emvisesa, la empresa municipal de la vivienda de Sevilla, y el Ayuntamiento anunciaban a bombo y platillo que compraban el inmueble por el precio de remate, que pasaba a formar parte del parque público y que las familias mantendrían los alquileres de 200-250 euros. Claro, ellos lo vendieron como un fruto de su política, pero todos sabemos la realidad, esto es una victoria de la lucha. Hemos logrado echar al banco del barrio y que las vecinas se queden en sus casas.
Defendemos la expropiación de todos los fondos buitre, bancos y caseros rentistas. Estas viviendas deben volver a manos de la clase obrera, formar parte de un parque público de vivienda controlado por los propios vecinos y con alquileres que no superen el 10% del salario. Bajo el capitalismo la vivienda es una mercancía más con la que especular, y por eso mismo debemos acabar con este sistema.
Hemos demostrado que hay fuerza, que cuando se lucha se puede vencer. Si esto lo hemos logrado unos pocos miles en Sevilla, qué no podríamos lograr con movilizaciones estatales por la vivienda, o incluso con una gran huelga de alquileres. A los rentistas, bancos y especuladores los haríamos temblar y demostraríamos la enorme fuerza que tiene nuestra clase.



















