1. Garantizar los derechos de las y los estudiantes: ¡reducción de los temarios y suspensión de la EVAU!

2. Qué el ministerio de Educación establezca la nota media del bachillerato para acceder a la Universidad.

3. El plan de choque que necesitamos es acabar con los recortes, la privatización de la sanidad y defender los empleos y los derechos de los trabajadores y la juventud

Desde el Sindicato de Estudiantes queremos denunciar que la extensión de la pandemia de coronavirus y el estado de caos y colapso de la sanidad pública que se vive ahora en numerosas zonas del Estado es el precio a pagar por años de recortes y privatizaciones, que han dejado a la misma en una situación catastrófica, sin medios humanos ni materiales suficientes, para beneficio de las grandes empresas de hacen de nuestra salud un negocio.

El conjunto de las medidas que desde el Gobierno se han presentado hasta ahora para enfrentar esta crisis tienen como eje fundamental garantizar que los beneficios de los grandes capitalistas no se resientan. Mientras tanto, los que pagamos las consecuencias somos las familias humildes y trabajadoras que estamos siendo expuestas no sólo a la enfermedad, sino a la falta de medios sanitarios, a todo tipo de abusos en los puestos de trabajo, cuando no directamente despidos, bajas no remuneradas o vacaciones forzosas.

Una de las medidas anunciadas en los últimos días por parte de diferentes administraciones ha sido la suspensión de las clases desde infantil a Universidad durante 15 días prorrogables. Por el momento este era el caso de Vitoria, la Rioja y Madrid, pero ahora se suma Catalunya y la CAV, donde esta medida afectará a millones de estudiantes. Es evidente que esta decisión se seguirá ampliando en los próximos días a otros territorios.

En primer lugar hay que decir que la suspensión de las clases se plantea sin dar ningún tipo de alternativa para las madres y padres que no pueden quedarse con sus hijos porque tienen que trabajar. ¿Qué tienen que hacer entonces? ¿Dejar a los niños con sus abuelos, uno de los sectores más vulnerables a la enfermedad? ¿O directamente no ir a trabajar, cuando en el mejor de los casos puedan justificar su ausencia pero renuncien a la remuneración de esos días?

Ante esta disyuntiva que está provocando estragos en las familias trabajadoras, el ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luís Escrivá, anunciaba en las últimas horas que se tomarán medidas para que los padres que lo necesiten puedan acogerse a la reducción de la jornada. Pero esta medida no tiene otro objetivo que beneficiar a los grandes empresarios ya que las ayudas que prevé la Seguridad Social serán pagadas con fondos públicos, sin que las empresas tengan que poner ni un céntimo de euro. ¿No ha tenido suficientes regalos la patronal con las privatizaciones de la sanidad y la educación, con las reformas laborales y la precarización y explotación a la que nos someten con la ley en la mano? ¿Por qué de nuevo les protegen a ellos en vez de hacerlo con las familias trabajadoras?

Los permisos no retribuidos, las reducciones de jornada o la flexibilización laboral no resuelven nada, y carga esta crisis sobre las espaldas de la clase trabajadora implicando brutales reducciones salariales. Todas las trabajadoras y trabajadores que tienen a su cargo hijas, hijos o familiares dependientes se les debe aplicar el artículo 37.3d) del Estatuto de los Trabajadores. De acuerdo al mismo, cuando se tiene un deber inexcusable, como es el cuidado de una persona dependiente, el trabajador tendrá derecho a ausentarse del trabajo con el 100% de su retribución y sin que sea computable como tiempo de vacaciones. Este Gobierno tiene la obligación de garantizar esta medida indispensable para enfrentar la situación actual y los escenarios que están por venir.

Por otro lado, tampoco se ha planteado ningún plan para las y los estudiantes que no podremos recibir clase en estos días. En la Comunidad de Madrid o en Vitoria, por ejemplo, se hacen vagas referencia a las clases online, como si esto fuera a ser la solución a nuestra situación. ¿Se nos evaluará de todo el temario como si no pasase nada, con la repercusión que esto tendrá en nuestros resultados académicos? ¿Y que pasa con las y los estudiantes que este año se enfrentan a la EVAU y necesitan una nota de corte para poder acceder a los estudios universitarios? Obviamente somos los estudiantes de familias humildes que vamos a la pública, que necesitamos becas y no tenemos clases de apoyo y refuerzos los que nos veremos afectados negativamente por esto.

Desde el Sindicato de Estudiantes exigimos al ministerio de Educación medidas extraordinarias para que nuestras notas y por tanto nuestras notas medias, nuestras becas y nuestro futuro no se vean afectados por esta situación, empezando por la reducción de los temarios y suspensión de la EVAU, y que nuestra nota media del bachillerato sea la nota de corte para poder acceder a la Universidad.

Por otro lado, también queremos poner sobre la mesa la situación de nuestros docentes, que no han sido liberados de ir a clase, y que en muchos casos están amenazados de despido, como ocurre a los profesores de las escuelas infantiles de la Comunidad de Madrid Esto es una completa vergüenza y totalmente inaceptable. Si hay que tomar medidas para contener la pandemia, que se tomen para proteger a todas y a todos, garantizando los empleos, los salarios y sin ningún despido. ¡Suspensión de toda la actividad productiva hasta que se tenga control sobre la situación y por supuesto con remuneración de los días de trabajo perdidos! Las y los trabajadores, nuestros padres y madres, nuestros docentes etc. no tienen la culpa de esta situación y no deben pagarla ni con sus salarios, ni con sus puestos de trabajo ni con su salud.

¡Sus recortes, nuestros muertos! ¡Basta ya de jugar con nuestra salud!

Por último, también queremos mostrar toda nuestra solidaridad con todos los profesionales de salud que están viéndose sometidos a una situación de auténtica desprotección, sin los medios más básicos para poder protegerse ellos mismos ni para atender a los enfermos. Ellas y ellos, que levantaron la Marea Blanca para defender una sanidad pública de calidad y con recursos, son los que sufren ahora en carne propia las consecuencias de este desastre.

Es increible que todos los casos se estén derivando a la sanidad pública, absolutamente masificada y en una situación de verdadero descontrol. No sólo tenemos que aguantar que se haya regalado una parte considerable de nuestra sanidad pública al sector privado, sino que ahora la sanidad privada se niega en redondo a atender a los enfermos de coronavirus.

Lo más escandaloso de todo es que el Gobierno permita esta situación como si nada ocurriese. Basta ya de mirar hacia otro lado. Este Gobierno, si es de izquierdas, tiene que aprobar un decreto ley urgente para que todos los centros sanitarios privados se pongan inmediatamente y de forma obligatoria a disposición de los enfermos, de forma gratuita y con todos sus profesionales e infraestructura para frenar el avance de la pandemia. Los beneficios de estas empresas no pueden estar por encima de los derechos de la población, y más cuando se da una situación de emergencia social sin precedentes como la que vivimos.

La situación requiere de medidas drásticas, sí, pero en beneficio de la mayoría y no de los intereses de una minoría de privilegiados, grandes empresas y bancos que han recibido una lluvia de miles de millones de euros cuando estallo la crisis de 2008, y que ahora exigen al Estado nuevos privilegios.

Este Gobierno debe acabar de una vez por toda con los recortes sociales y las privatizaciones, contratar a miles de sanitarios, médicos, enfermeros e investigadores y poner a pleno funcionamiento los centros hospitalarios, dotándolos de todos los medios técnicos necesarios; deber terminar con el regalo de recursos públicos a las empresas privadas del negocio sanitario y a los grandes monopolios farmacéuticos y nacionalizar el sector farmacéutico, garantizando la gratuidad de todos los tratamientos médicos necesarios; por supuesto, debe garantizar por decreto las medidas para que ningún despido, ERTE o ERE se pueda llevar a cabo bajo la excusa del coronavirus; y debe garantizar la exención de trabajar con el 100% del salario, que no sea computado como vacaciones, para todos aquellos que tengan que ocuparse de enfermos, ancianos o niños; y la reducción de los precios de los productos fundamentales de la vida diaria para las familias trabajadoras y persiguiendo contundentemente la especulación.

Desde el Sindicato de Estudiantes queremos manifestar nuestra total solidaridad con los enfermos, con sus familiares, con todo el personal sanitario que está librando una lucha titánica contra esta pandemia. Y hacemos un llamamiento a toda la juventud del Estado español: los capitalistas se preparan para pasarnos la factura de su desastre, y debemos reaccionar con la misma contundencia y claridad que ellos. No podemos quedarnos de brazos cruzados. Hay que organizar la respuesta y la movilización masiva contra un sistema capitalista depredador que nos conduce a la barbarie en todos los terrenos.

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