El 1 de diciembre la Plataforma en Defensa de la Enseñanza Pública del País Valencià convocó tres manifestaciones, una por provincia, contra la política educativa del PP. La asistencia fue bastante buena: 10.000 en Valencia, 4.000 en Alicante y 500 en Castellón, según los convocantes. El sistema educativo valenciano arrastra más de diez años de desinversión y privatización: los barracones se extienden por toda la comunidad (incluso los hay de varios pisos), falta de profesores, masificación, etc.
Es esta situación la que llevó el curso pasado a las mayores movilizaciones que se recuerdan en veinte años, que culminaron en una huelga general el 28 de abril. El presente curso evidencia, de nuevo, el punto débil del movimiento: la falta de un plan de lucha serio, exigiendo a la Conselleria cuestiones muy concretas y en plazos muy concretos, basado en asambleas conjuntas y decisorias en los centros de estudio. La manifestación ha terminado sin una perspectiva de continuidad para después de vacaciones, dando la sensación de ser una "conmemoración del pasado curso".
En nuestra opinión, y así se lo hemos hecho saber en multitud de ocasiones a la FAPA y los dirigentes sindicales del profesorado, la plataforma debe cambiar radicalmente su estrategia. Debe dejar de rogar a la Conselleria por su "derecho a negociar" con Font de Mora (Levante, 2/12/2009), y basarse en la maravillosa fuerza de profesores, padres y estudiantes para arrancarle en la calle, este año, lo que hace diez que nos viene robando, nuestro derecho a una educación pública digna y de calidad.

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