¡Basta de agresiones contra la clase obrera! ¡Rescatar a las personas, no a las empresas!

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Ferrolterra sufre desde hace décadas una grave crisis: reconversión de Astano y reducción de plantilla en Navantia, hasta el cierre de muchas pequeñas y medianas empresas. En los últimos tiempos la situación se ha agravado con una nueva ola de ERE o cierres: Poligal, Cándido Hermida, Noa, Galicia Textil, Gamesa, térmica de As Pontes, cientos de despidos en la industria auxiliar de Navantia... Lo mismo se puede decir de A Mariña, donde solo la lucha obrera ha podido por ahora evitar los despidos en Alcoa.

Los trabajadores de esta comarca también venimos sufriendo, como el resto de la clase obrera del Estado español, ataques permanentes en forma de contrarreformas laborales, contrarreformas de pensiones, recortes en los servicios públicos (especialmente sanidad y educación) y recortes en los  derechos democráticos (Ley Mordaza).

Todo esto no es consecuencia de un cataclismo natural, sino de una política consciente de los empresarios y sus representantes políticos para empobrecer a la clase obrera y así enriquecerse aún más.

Para evitar nuestra respuesta, los trabajador@s somos bombardeados constantemente con mentiras para hacernos creer que si a las empresas les va bien, a los trabajador@s les irá bien y, por tanto, debemos velar por los intereses de la empresa. Nada más falso.

En primer lugar, porque hay muchos ejemplos (el último, Gamesa) de empresas que, después de ir muy bien, han cerrado.

Y en segundo lugar, porque tener trabajo (o carga de trabajo en Navantia) es solo la mitad del problema. La otra mitad son las condiciones laborales en las que trabajamos. Los empresarios y la derecha lo tienen claro: hay que conformarse con lo que hay, pedir derechos ya es un vicio. Para la CGT, la actitud es todo lo contrario: para velar por los intereses de las empresas ya están los empresarios; los trabajadores tenemos que velar por nuestros propios intereses, por nuestros intereses de clase porque si no miramos por ellos, nadie lo hará.

Existe un profundo malestar social latente por la situación sanitaria, económica y laboral. Si aún no se ha convertido en una protesta masiva es principalmente por el papel de CCOO y UGT, comprometidos con una política de paz social que nos debilita y que en la práctica equivale a colaborar en los ataques que sufrimos. Basta mirar lo que hacen en muchas empresas o en las compañías auxiliares de Navantia.

El desempleo, la desindustrialización, el empobrecimiento no afectan exclusivamente a Ferrolterra. Nos enfrentamos a una verdadera guerra de los capitalistas contra toda la clase trabajadora. Esta situación tiene una causa: la economía de libre mercado, el capitalismo, un sistema que no piensa en el bienestar de la mayoría de la sociedad, sino en los beneficios privados. Las mismas grandes empresas que llevan años acumulando beneficios y recibiendo chorros de dinero público dejan a los trabajador@s en la calle, quieren que seamos nosotros los que paguemos los platos rotos de su crisis.

La situación es grave. La CGT convoca huelga general el 10 de marzo en Ferrolterra y convoca a todos los trabajadores a la secundarla y participar en la manifestación que partirá a las 12:00 de la rotonda de A Trincheira con la Avenida Nicasio Pérez (finca A Gándara). Pero la CGT va a la huelga con las demandas que necesitamos los trabajador@s:

• Carga de trabajo para Navantia.

• En defensa de todos los puestos de trabajo.

• Contratación directa por parte de Navantia de la mano de obra que necesita. Fuera la subcontratación. Por una Navantia 100% pública.

• Expropiación sin indemnización y nacionalización bajo control obrero de Siemens Gamesa.

• Expropiación sin indemnización y nacionalización bajo control obrero de la central térmica de As Pontes para, en combinación con la fábrica de As Somozas, crear un polo industrial de energías limpias y sostenibles.

• Derogación de las reformas laborales y de pensiones, tanto la de Rajoy como la firmada por Zapatero con CCOO y UGT. Reducción de la edad de jubilación con contratos de relevo.

• Por un Salario Mínimo Interprofesional de 1.200 € y una prestación por desempleo indefinido igual al SMI.

• Trabajar menos para trabajar tod@s: jornada laboral de 35 horas sin reducción salarial.

• Expropiación sin indemnización y nacionalización bajo el control de los trabajadores de la banca, para acabar con los abusos de la banca privada y disponer de recursos para crear empleo y eliminar la lacra del paro.


Es un error pedir al Estado que entregue dinero público a las empresas privadas. Esa no es la solución, es precisamente el problema. La única forma de defender los puestos de trabajo existentes y unas condiciones laborales dignas es sustituyendo las políticas económicas actuales, que anteponen los intereses empresariales, por otras que den prioridad al bienestar de las personas.

Por eso la CGT rechaza la participación de la derecha y la patronal en la manifestación. ¿De verdad que los que nos despiden están realmente preocupados por los parad@s? Lo único que quieren es dinero para ellos. ¿Vamos a permitir que el PP se presente como defensor de los trabajadores cuando su reforma laboral permitió el cierre de Gamesa y cuando retrasó dos años las F-110 porque su ministro Morenés quería beneficiar a su antigua empresa?

No es con la derecha y los empresarios de Ferrolterra con los que tenemos que unirnos, sino con los trabajador@s de otras comarcas, para convocar una huelga general en Galicia que sea el primer paso para la convocatoria de una huelga general en todo el Estado.

La negativa del Gobierno de coalición a romper con las políticas capitalistas es cada vez más evidente, envalentonando a la derecha y a los sectores más reaccionarios del aparato estatal. Las migajas del llamado "escudo social" no detienen la sangría social. Los fondos europeos para las empresas los pagaremos los trabajador@s con más austeridad. Se prepara una nueva ola de recortes, empezando por la reforma de las pensiones del ministro Escrivá.

El PSOE está girando a la derecha e intenta reconstruir las relaciones con el PP para sacar adelante esa agenda, lo que agudiza los enfrentamientos con Unidas Podemos, que tiene que dar un golpe en la mesa, no legitimar esas políticas y tomar el camino de la movilización, el único que permite arrancar derechos.

Sí tenemos fuerza. Hace falta decir ¡basta! mediante una rebelión social de la clase obrera. Otro sindicalismo es posible y necesario. Hace falta un sindicalismo combativo, de clase y asambleario, y también anticapitalista porque tenemos que atacar de raíz el problema, que es este sistema injusto. Hay que fortalecer el sindicalismo que representa la CGT.

Defendamos cada puesto de trabajo

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Basta de agresións contra a clase traballadora!

Rescatar as persoas, non as empresas!

10 DE MARZO: TODAS E TODOS Á FOLGA XERAL!

 

Ferrolterra leva décadas padecendo unha grave crise: reconversión de Astano e reducións de persoal en Navantia, até o peche de moitas pequenas e medianas empresas. Nos últimos tempos a situación agravouse cunha nova onda de EREs ou peches: Poligal, Cándido Hermida, Noa, Galicia Textil, Gamesa, térmica das Pontes, centos de despedimentos na industria auxiliar de Navantia... Pode dicirse o mesmo da Mariña, onde só a loita obreira puido evitar de momento os despedimentos en Alcoa.

Os traballador@s desta comarca tamén vimos sufrindo, como o resto da clase obreira do Estado español, ataques permanentes en forma de contrarreformas laborais, contrarreformas das pensións, recortes nos servizos públicos (nomeadamente sanidade e ensino) e mesmo recortes nos dereitos democráticos (Lei Mordaza).

Todo isto non é consecuencia dun cataclismo natural, senón dunha política consciente por parte dos empresarios e os seus representantes políticos para empobrecer á clase traballadora, e así enriquecerse eles aínda máis.

Para evitar a nosa resposta, os traballador@s sufrimos un constante bombardeo de mentiras para facernos crer que, se ás empresas lles vai ben, entón ós traballador@s tamén nos irá ben e, xa que logo, debemos mirar polos intereses da empresa. Nada máis falso.

En primeiro lugar, porque sobran os exemplos (o último Gamesa) de empresas que, tras irlles moi ben, pecharon.

E en segundo lugar, porque que haxa emprego (ou carga de traballo en Navantia) só é a metade do problema. A outra metade son as condicións laborais en que traballamos. Os empresarios e a dereita téñeno claro: hai que conformarse co que hai, pedir dereitos xa é vicio. Para a CGT, a actitude é toda a contraria: para mirar polos intereses das empresas xa están os empresarios; os traballadores temos que mirar polos nosos intereses propios, polos nosos intereses de clase porque se non miramos nós por eles, non mirará ninguén.

Hai un profundo malestar social latente pola situación sanitaria, económica e laboral. Se aínda non se converteu nunha protesta masiva é fundamentalmente polo papel de CCOO e UGT, empeñados nunha política de paz social que nos debilita e que na práctica equivale a colaborar nos ataques que sufrimos. Só hai que mirar o que fan en moitas empresas ou nas compañías de Navantia.

O desemprego, a desindustrialización, o empobrecemento non afectan exclusivamente a Ferrolterra. Estamos ante unha auténtica guerra dos capitalistas contra toda a clase obreira. Esta situación ten unha causa: a economía de libre mercado, o capitalismo, un sistema que non pensa no benestar da maioría da sociedade, senón nos beneficios privados. As mesmas grandes empresas que levan anos amasando beneficios e recibindo moreas de cartos públicos deixan na rúa ós traballador@s, queren que sexamos nós os que paguemos os pratos rotos da súa crise.

A situación é grave. A CGT convoca a folga xeral do 10 de marzo en Ferrolterra e chama a tódolos traballadores e traballadoras a secundala e participar na manifestación que sairá ás 12:00 da rotonda da Trincheira coa avenida Nicasio Pérez (polígono da Gándara). Pero a CGT vai a esta folga coas reivindicacións que os traballador@s necesitamos:

• En defensa de tódolos empregos.

• Carga de traballo para Navantia.

• Contratación directa por Navantia da man de obra que necesita. Fóra a subcontratación. Por unha Navantia 100% pública.

• Expropiación sen indemnización e nacionalización baixo control obreiro de Siemens Gamesa.

• Expropiación sen indemnización e nacionalización baixo control obreiro da térmica das Pontes para, en combinación coa factoría das Somozas, crear un polo industrial de enerxías limpas e sostibles.

• Derrogación das reformas laborais e de pensións, tanto a de Rajoy como a asinada por Zapatero con CCOO e UGT. Redución da idade de xubilación con contratos de relevo.

• Por un Salario Mínimo Interprofesional de 1.200 € e un subsidio de desemprego indefinido igual ó SMI.

• Traballar menos para traballar tod@s: xornada laboral de 35 horas sen redución salarial.

• Expropiación sen indemnización e nacionalización baixo control obreiro da banca, para acabar cos abusos dos bancos privados e dispoñer de recursos para crear empregos e eliminar a lacra do paro.

É un erro pedir que o Estado entregue cartos públicos ás empresas privadas. Esa non é a solución, é xustamente o problema. O único xeito de defender os empregos existentes e unhas condicións laborais dignas é substituíndo as políticas económicas actuais, que antepoñen os intereses empresariais, por outras que antepoñan o benestar das persoas.

Por iso a CGT rexeita a participación da dereita e a patronal na manifestación. ¿De verdade que os que nos despiden están preocupados polos parad@s? O único que queren son cartos para eles. ¿Imos permitir que o PP se presente como defensor dos traballadores cando a súa reforma laboral permitiu que Gamesa pechase e cando atrasou as F-110 durante dous anos porque o seu ministro Morenés quería beneficiar á súa antiga empresa?

Non é coa dereita e a patronal de Ferrolterra con quen nos temos que unir, senón cos traballador@s doutras comarcas, para convocar unha folga xeral en Galiza que sexa un primeiro paso para a convocatoria dunha folga xeral en todo o Estado.

A renuncia do goberno de coalición a romper coas políticas capitalistas faise cada día máis evidente, envalentonando á dereita e ós sectores máis reaccionarios do aparato do Estado. As faragullas do chamado “escudo social” non frean a sangría social. Os fondos europeos para as empresas pagarémolos con máis austeridade. Estase a preparar unha nova onda de recortes, empezando pola reforma das pensións do ministro Escrivá.

O PSOE está xirando á dereita e tenta recompoñer as relacións co PP para sacar adiante esa axenda, o que agudiza os choques con Unidas Podemos, que ten que dar un puñazo na mesa, non lexitimar esas políticas e tomar o camiño da mobilización, o único que permite arrincar dereitos.

Si temos forza. Fai falla dicir ¡BASTA! mediante unha REBELIÓN SOCIAL DA CLASE TRABALLADORA. Outro sindicalismo é posible e necesario. Fai falla un sindicalismo combativo, de clase e asembleario, e tamén anticapitalista porque temos que atacar a raíz do problema, que é este sistema inxusto. Fai falla fortalecer o sindicalismo que representa a CGT.

Defendamos cada posto de traballo

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