Las educadoras de la etapa 0-3 están haciendo historia. Y no es ninguna exageración. En todo el Estado, las trabajadoras de las escuelas infantiles llevan años y años soportando una explotación, una precariedad y un desprecio insultante por parte de todas las administraciones educativas. A pesar de todas las dificultades, se han organizado y han levantado una marea amarilla imparable para sacudirse décadas de invisibilización y silencio. Juntas, asamblea a asamblea, territorio a territorio, huelga a huelga y manifestación a manifestación, están dejando claro que aquí no para nada hasta conquistar lo que el 0-3, sus profesionales y la infancia se merecen.
Tras el 7 de mayo, el día de la primera huelga en todo el Estado de las escuelas infantiles, llegó la impresionante marcha estatal a Madrid del día 23, donde miles y miles de trabajadoras llegadas de todos los territorios hicieron de la capital un clamor ensordecedor contra los salarios de miseria y las ratios criminales.
La fuerza, la rabia y la determinación son las señas de identidad de este movimiento inspirador que está protagonizando una de las luchas más importantes y emocionantes de los últimos años. Huelgas y manifestaciones vibrantes levantadas gracias al esfuerzo y valentía de miles de trabajadoras que se enfrentan a todas las instituciones educativas (tanto del PP como del PSOE), a empresas esclavistas y a los sindicatos mayoritarios que en este proceso solo han puesto palos en las ruedas. Todos esos sindicatos que han firmado convenios de mierda a espaldas de las educadoras y que no han pisado una sola escuela infantil para organizar la lucha no son parte de la solución, ¡son parte del problema!
Es el momento de seguir apretando. ¡Aquí no se rinde nadie!
Esta revolución del 0-3 sin duda ha sido alimentada por la huelga indefinida en la CAM. Una huelga ejemplar que empezó el 7 de abril, con decenas de concentraciones, acciones, asambleas, pedagogía con las familias… y que se ha ganado una simpatía indiscutible entre la clase obrera madrileña. Sin ir más lejos, las imágenes de las educadoras yendo hacia la Consejería y siendo golpeadas por la policía despertaron una ola de solidaridad enorme. ¡Así es como se hacen las cosas, así se lucha! pensamos ese día millones de personas.

Ha sido ese pico y pala, el no bajar el ritmo de la lucha en las calles, lo que ha obligado a la consejera Mercedes Zarzalejo, después de repetir por activa y por pasiva que no iba a reunirse con PLEI, a recibir a una representación de educadoras en huelga. Y como firme defensor de la privatización de la escuela pública, el Partido Popular jugó su papel en esa reunión.
La consejera de Educación no ha ofrecido nada fundamental: solo vendió humo. Ni siquiera la “promesa” sobre la pareja educativa en las escuelas de gestión indirecta cuando salgan los pliegos a concurso (¡esto puede tardar años!) y que los técnicos se encargarán de revisar las infraestructuras de las escuelas han quedado plasmadas por escrito. Un brindis al sol que se suma a la negativa a hablar sobre los salarios y las ratios con la excusa de que “no es su competencia”. Por supuesto que a Zarzalejo hay que exigirle todo lo que hay que exigirle al Ayuntamiento, al Ministerio de Educación, a la patronal y a los dirigentes de los sindicatos de la mesa que han vendido al colectivo una y otra vez. Pero lo que no se puede permitir es que esta señora se ría de la educación infantil y de sus trabajadoras, y que luego trate de dividir el movimiento utilizando el tipo de gestión de las escuelas.
Desde el Sindicato de Estudiantes e Izquierda Revolucionaria, que hemos estado, estamos y estaremos hasta el final con las trabajadoras, creemos que ante la gigantesca energía desplegada por las trabajadoras de infantil y el apoyo social creciente que están conquistando, Mercedes Zarzalejo y el Gobierno de Ayuso están maniobrando, echando balones fuera y tratando de capear el temporal sin ofrecer en realidad nada concreto, y continúan mostrando un desprecio absoluto a la tabla reivindicativa, que es más que justa y urgente.
No se ha luchado tanto y tan duramente para aceptar migajas ni falsas promesas maquilladas de mejora. Creemos que sería un gran error aplaudir las palabras de la consejera y, en el fondo, blanquear a la Consejería del PP. Sí, la lucha es larga, pero ya sabemos cómo funcionan estas cosas. Siempre que las trabajadoras y los trabajadores nos organizamos por mejoras y reivindicamos una escuela pública y de calidad, todo tarda “mucho tiempo”. Pero luego se aprueban reales decretos y normativas autonómicas y municipales de un día para otro cuando se trata de beneficiar a los banqueros, a las grandes empresas o a los especuladores.
Por supuesto que hay que negociar y sentarse con todas aquellas administraciones y organizaciones que pueden tomar las decisiones políticas para que se concreten de forma inmediata los avances reales en las condiciones laborales y salariales del sector. Pero hay que ser claros. Y por eso decimos que lo más importante es lo que se ha hecho hasta ahora: mantener el pulso en las calles, organizar el cierre total de las escuelas, seguir ocupando las plazas y confiar únicamente en la fuerza de las trabajadoras organizadas. Este es el único lenguaje que entiende el PP y la única manera mediante la cual se podrá arrancar un triunfo. La experiencia demuestra que este es el camino.
Sí se puede, ¡vais a ganar!



















