Este viernes 30 de enero hemos vuelto a asistir a la masiva rebelión de millones de trabajadores y jóvenes norteamericanos, y de sus hermanas y hermanos inmigrantes, a lo largo y ancho de los EEUU contra la deriva autoritaria y neofascista del Gobierno de Trump y de sus SS de ICE.

Minneapolis, New York, San Francisco, Los Ángeles, Boston, Chicago, Atlanta, Houston, San Diego, Tucson, Colorado, Austin y hasta 300 ciudades más en 47 de los 50 Estados se han unido a la jornada de protestas, donde se llamaba también a extender las acciones de huelga general en solidaridad con Minneapolis y el Estado de Minnesota.

A estas manifestaciones multitudinarias se han sumado las y los estudiantes de todo EEUU con una huelga general estudiantil histórica, sin precedentes desde el movimiento de masas contra la guerra de Vietnam, y que ha cerrado miles de Institutos y cientos de Universidades. La fuerza de este extraordinario movimiento ha quedado de nuevo en evidencia.

En el caso de Minneapolis, de nuevo hubo un llamamiento a la huelga general, que ha sido respondido en las calles con una manifestación a las dos de la tarde de más de 100.000 personas, uno de cada cuatro habitantes, demostrando la enorme disposición de lucha, y como a pesar del papel de los dirigentes sindicales, negándose a llamar a la huelga o haciéndolo con la boca pequeña, la clase obrera sí ha respondido con contundencia. Aunque resulta difícil encontrar datos más específicos, una reciente encuesta de Blue Rose Research, ha estimado el seguimiento de la huelga del 23 de enero en un 38%. Un porcentaje muy significativo, especialmente en EEUU, y a pesar del nefasto papel de la burocracia sindical y de la AFL-CIO.

La realidad concreta es que desde hace meses, y especialmente desde hace semanas, tras el asesinato a sangre fría de Renée Good y Alex Pretti, la rebelión social que se viene gestando contra la deriva autoritaria de Trump y contra la brutalidad de ICE en cientos de comunidades, ha dado un enorme salto hacia adelante.  Una deriva represiva que no ha cesado, deteniendo recientemente las fuerzas de ICE a dos periodistas en sus casas, uno de la CNN, por haber informado sobre una redada de ICE en una iglesia.

Autoorganización, acción directa y huelga general

Decenas de miles de personas se están organizando para hacer frente a ICE avisando a los vecinos cuando se producen redadas, constituyendo patrullas AntiICE para recorrer las calles, y ahora también facilitando comidas a los afectados por las redadas, asistencia médica, o acompañando a las y los niños al colegio cuando sus padres, por ser inmigrantes, no se atreven a hacerlo. Una autentica red de solidaridad que está detrás de este movimiento de masas y del inicio de paros y de huelgas que pretenden continuar aumentando hasta alcanzar todos los rincones de EEUU y hacer efectiva la consigna, ya ampliamente popular, de la huelga general. Este salto en la conciencia, ¡y en la organización!, ha puesto los cimientos para que una huelga general en EEUU pueda volverse una realidad. ¡Sí que es posible!

Que esta consigna en un país como EEUU se haya generalizado en cuestión de semanas, que este en boca de todos, y que ya los medios de comunicación no puedan siquiera ocultarlo, demuestra el enorme salto en la conciencia que se ha producido y que sería un grave error minusvalorar. Obviamente, como todos los movimientos de masas, nos encontramos ante una lucha viva, en constante evolución, y donde las masas van aprendiendo y sacando conclusiones cada vez más avanzadas de cómo hacer frente a Trump y a sus secuaces fascistas de ICE, y de qué nuevos pasos dar de cara a impulsar dicha huelga general. Una huelga general además política, no laboral, en solidaridad con la población inmigrante, la más oprimida, poniendo en evidencia el salto de gigante que se ha dado en la conciencia.

Es indudable que la lucha de masas de todos estos años no ha pasado en balde. La lucha por el salario mínimo de 15 dólares en numerosas ciudades, o la organización de sindicatos en Amazon o Starbucks o en muchas otras empresas donde tratar de organizarse supone automáticamente el despido, han sido jalones en la batalla que vemos actualmente. La conclusión, como se explica en una de las webs impulsoras de esta campaña por la huelga general[1], es clara: no basta con manifestarse y protestar, es necesario recurrir a la herramienta de la huelga general, es necesario organizarse, es necesario pararlo todo. ¡Qué impresionante salto en la conciencia!

Que la AFL-CIO o la burocracia de los grandes sindicatos boicoteen activa o pasivamente la huelga da más valor aún a este movimiento. Muchos sindicatos locales sí se están sumando y sí están tratando de canalizar este tipo de organización, ayudando a que haya paros no solo en Minneapolis sino en otras ciudades como San Francisco, donde se estima que cerraron hasta 100 empresas en esta última jornada de huelga. 

Sindicatos locales, movimientos comunitarios, partidos de izquierda, e incluso comunidades religiosas, están organizando desde abajo una red muy potente para enfrentar a ICE y a Trump y para extender la idea y la organización de la huelga general en un proceso que, aunque no será fácil, es un importante salto adelante.  Cuando la clase obrera decide, por los medios que sea, superar la barrera de la burocracia y de la LEGALIDAD LABORAL, nos encontramos ante un avance en la conciencia real. ¡Y en este punto estamos!

¡Fuera ICE, fuera Trump! ¡Por una alternativa socialista revolucionaria!

Una parte además importante de las manifestaciones se han realizado no solo en las sedes de ICE o de Instituciones policiales, sino frente a Instituciones estatales y Ayuntamientos controlados por los Demócratas, poniendo en evidencia que esos representantes que dicen oponerse a Trump siguen sin hacer nada serio para enfrentarlo. De hecho, en muchas manifestaciones y protestas, no han dudado en enviar a la policía local o estatal, o a la Guardia Nacional, contra los manifestantes y para proteger a los agentes de ICE.

Una buena demostración práctica de que solo podemos depender de nuestras propias fuerzas, y no de unos políticos Demócratas que día sí y día también llegan a acuerdos con Trump, como acaba de ocurrir con la prolongación del Presupuesto federal que expiraba el 30 de enero ¡Y todo a cambio de que los fascistas de ICE lleven cámaras, no se tapen la cara y necesiten una orden de registro para allanar una vivienda! Es evidente que es el movimiento de masas, con los métodos de la clase obrera, el único que está poniendo contra las cuerdas a Trump y a su Gobierno, como ha demostrado el cese de Greg Bovino, el jefe fascista de ICE.

Lo que necesitamos ahora es continuar fortaleciendo la movilización, la organización del movimiento, constituyendo patrullas y comités AntiICE, y construyendo la huelga general a través de la acción directa en las calles, mediante nuevas movilizaciones de masas y mediante nuevos llamamientos. ¡Este es el camino!

Una movilización que debe tener objetivos muy claros que pasan por el completo  desmantelamiento de ICE, que también los Demócratas ayudaron a construir y cuya existencia también defiende la burocracia sindical de la AFL-CIO, y dedicar esos más de 85.000 millones destinado a este ejercito paramilitar fascista a resolver los problemas de la clase obrera y la juventud, a educación, sanidad, vivienda, etc…

Esta lucha directa, desde abajo, autoorganizándonos, será el único camino para derribar al Gobierno autoritario de Trump, y pondrá sobre la mesa qué clase alternativa necesitamos, una alternativa revolucionaria y socialista.

 

[1] https://generalstrikeus.com/

banner

banner

banner

banner

banner

banner

banner

banneringles

banneringles

bannersindicalistas

bannersindicalistas