Este 10 de enero se cumplían tres meses desde la firma de la farsa de paz patrocinada por el imperialismo occidental. Como afirmamos entonces, la limpieza étnica y el exterminio no han acabado, sino que los planes sionistas para anexionarse Gaza y Cisjordania están a pleno rendimiento con la connivencia y silencio de todos los Gobiernos capitalistas.
La situación es extremadamente dramática, especialmente en los campos de refugiados de Gaza improvisados en escuelas, campamentos, edificios derruidos donde se hacinan cientos de miles de palestinos. Según la UNRWA, la densidad poblacional es tan alta que el espacio vital medio se limita a 0,5 metros cuadrados, muy lejos del 3,5 considerado mínimo humanitario,[1] y el Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados denuncia que el 90% de los gazatíes ha perdido su hogar.[2]

La farsa de paz consagra la limpieza étnica y el genocidio
El paso de la tormenta Byron en diciembre ha recrudecido la catástrofe humanitaria que causa el bloqueo criminal impuesto por Israel. Las lluvias torrenciales arrebataron la vida de 40 personas y dejaron sin refugio a 13.000, golpeando una tierra en la que 900.000 personas viven en tiendas de campaña y, según la ONU, harían falta 300.000 tiendas más.[3] El Estado sionista prohíbe la entrada de casi toda la ayuda humanitaria y de suministros necesarios para soportar el invierno como tiendas de campañas o generadores con excusas como que podría utilizarlos Hamás. Pero, a la vez, han creado un sistema que permite a los comerciantes introducir en Gaza estos artículos básicos para la supervivencia y especular con sus precios, alcanzando los 1.000 dólares.[4]
Para los nazisionistas que gobiernan Israel asfixiar a la población gazatí no basta. El Gobierno de Netanyahu ha anunciado que prohibirá operar en Gaza y Cisjordania a 37 ONG, utilizando una nueva ley que prohíbe la actividad a ONG que, entre otras cosas, “niegan la existencia del Estado de Israel como Estado judío o democrático” o “apoyen la lucha armada de un Estado enemigo u organización terrorista contra el Estado de Israel”. La lista incluye a Médicos sin Fronteras, Oxfam o ActionAid, poco sospechosas de suponer una amenaza para Israel.[5] La hambruna se recrudecerá.
Según un informe de la ONU de diciembre, “el 77% de la población de Gaza se enfrenta a inseguridad alimentaria aguda y se prevé que casi 101.000 niños de entre seis meses y cinco años sufran malnutrición aguda hasta octubre de 2026”.[6]
Gaza se ha convertido en un paisaje lunar lleno de escombros y polvo. Sus suelos acumulan 61 millones de toneladas de residuos y 100.000 toneladas de explosivos. Toda la capa superior fértil de la tierra ha sido arrasada y sustituida por restos contaminados: una catástrofe para la agricultura y la ganadería. El sector pesquero ha perdido el 95% de sus embarcaciones y el aire está extremadamente contaminado por la destrucción de edificios, incendios, explosiones y la incontrolable formación de vertederos improvisados. El Programa de la ONU para el Medio Ambiente denuncia que el altísimo grado de contaminación ha modificado la composición atmosférica de las zonas afectadas.[7]
Desde el “alto el fuego” 425 personas han sido asesinadas por el ejército sionista y 1.206, heridas.[8] Aunque las autoridades gazatíes calculan más de 71.400 víctimas de la ofensiva militar israelí, varias estadísticas exponen que en dos años de genocidio la población se ha reducido en 254.000 personas, más del 10%, entre muertos por fuego israelí, desplazados y fallecidos por el deterioro de las condiciones de vida y la hambruna generalizada.[9]
Las tropas israelíes no solo no se han retirado, como afirmaba el plan de paz. Han reducido la Franja al 42% de su territorio, controlando el 58% restante, delimitado por una “línea amarilla” que los gazatíes tienen prohibido traspasar bajo pena de ser ejecutados. Numerosos testimonios hablan de civiles asesinados mientras buscaban alimentos o regresaban a sus casas.[10]

El apartheid en Cisjordania se recrudece
En octubre la Knéset aprobó la propuesta de anexionarse los territorios ocupados de Cisjordania, haciendo oficial una cruda realidad: el Estado sionista sigue ampliando los asentamientos, declarados ilegales por el Tribunal de la Haya, sembrando el terror entre la población palestina mediante las falanges de colonos fascistas y las propias FDI. Vimos el penúltimo ejemplo el 6 de enero: el ejército sionista disparó contra decenas de estudiantes por el “delito” de asistir a una proyección del documental Hind Rajam en una universidad de Ramala, dejando once heridos.
Según la ONU, entre enero de 2017 y septiembre de 2025 las FDI y los colonos han asesinado 1.500 personas, pero solo hubo 112 investigaciones y una condena. También afirma que “el sistema judicial militar administrado contra los palestinos proporciona poca o ninguna protección de sus derechos humanos comparado con la ley civil israelí”. En la práctica existe un régimen de apartheid que garantiza impunidad a los colonos, discriminando y negando derechos elementales a la población palestina.
Esta violencia despiadada viene acompañada de la expansión de los asentamientos ilegales. Recientemente el Gabinete de Seguridad Israelí aprobaba 19 nuevos emplazamientos para “bloquear el establecimiento de un Estado Palestino” y ponía en marcha el plan E1: 3.401 viviendas para colonos sionistas que, como denuncia la ONG Peace Now, dividirá en dos la Cisjordania ocupada y aislará Jerusalén Este.[11] Siguiendo la línea marcada por el fascista y Ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich: “El Estado palestino está siendo borrado de la mesa no con eslóganes, sino con acciones. Cada asentamiento, cada barrio, cada vivienda es un nuevo clavo en el ataúd de esta peligrosa idea”.
El sionismo genocida ha mantenido sus planes con el apoyo entusiasta de Washington. Netanyahu y Trump están decididos a sembrar el terror y amenazar a los pueblos del mundo. Este 2026 habrá elecciones en Israel y la estrategia del Likud, partido de Netanyahu, es declararse representante de Trump en Israel. El nazisionismo es la expresión más acabada y cruenta del trumpismo, el neofascismo del siglo XXI.

El fin del genocidio y la liberación de Palestina no vendrán de los llamamientos de la socialdemocracia a confiar en la ONU y demás instituciones capitalistas. Ni de China y Rusia, potencias imperialistas que solo defienden sus intereses económicos e imperialistas.
El movimiento de masas, la lucha de la clase obrera y la juventud, que ha sacudido todo el mundo, es lo único que ha plantado cara a los genocidas: las manifestaciones en Europa, incluyendo las huelgas generales en Italia, las movilizaciones masivas en Estados Unidos, en Marruecos y otros países árabes, en América Latina… Hoy es más necesario que nunca organizarnos contra el militarismo y el imperialismo levantando una alternativa de combate que barra al capitalismo e inicie la transformación socialista de la sociedad.
Notas:
[1]'Los muros se están cerrando' Los habitantes de Gaza afirman que la posición de la Línea Amarilla cambia, canalizándola hacia una zona cada vez más estrecha
[2]Average Palestinian in Gaza Displaced Six Times During War, Israeli Human Rights Group Finds
[3]Los gazatíes, en el limbo de un alto el fuego que apenas ha cambiado sus vidas
[4]“Salvamos al niño de ahogarse”: en Gaza, una tormenta invernal provoca desplazamientos Aún más mortal
[5]Israel impedirá a 37 ONG operar en Gaza y Cisjordania a partir de enero
[6] Audio and Subscription Audioteca Suscríbete El hambre en Gaza sigue en niveles “críticos” dos meses después del alto el fuego
[7]El apocalipsis ambiental de Gaza: “Lo que nos queda no es suelo, son residuos contaminados”
[8]Al menos siete muertos en diversos ataques israelíes en Gaza
[9]El horror tras las bombas en GazaEl horror tras las bombas en Gaza
[10]'Los muros se están cerrando' Los habitantes de Gaza afirman que la posición de la Línea Amarilla cambia, canalizándola hacia una zona cada vez más estrecha
[11] El E1, el asentamiento que dinamitará la posibilidad de un Estado palestino



















