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La oleada de retrocesos electorales para la izquierda en las pasadas elecciones del 28M no ha sido menor en Andalucía. En la comunidad más poblada del Estado español, las elecciones municipales han certificado la debacle electoral que PSOE y Unidas Podemos sufrieron en los comicios autonómicos, celebrados en junio del año pasado.

En este territorio clave, en donde los aparatos de PSOE e IU tienen un fuerte arraigo, el mapa electoral se ha teñido de azul. Sólo fijándonos en las capitales de las ocho provincias, la radiografía es clara: el Partido Popular, que gobernaba Málaga, Almería y Córdoba, revalida estas alcaldías y asalta los Ayuntamientos de Sevilla, Cádiz, Huelva y Granada. En Jaén, si bien hay un empate entre PSOE y PP, la formación regionalista Jaén Merece Más probablemente acabe apoyando un candidato de la derecha, confiando en alcanzar acuerdos con la Junta, gobernada también por el PP de Moreno Bonilla.

El voto de castigo a las políticas capitalistas del Gobierno central y a la desmovilización y la paz social propiciada desde la izquierda gubernamental han sido las claves de este golpe electoral. Andalucía, tradicionalmente un granero de votos imprescindible para el PSOE, se convierte en un ariete del PP. El punto de inflexión que supusieron las anteriores elecciones autonómicas se agudiza y acerca a la derecha a su objetivo de asaltar la Moncloa.

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El voto de castigo a las políticas capitalistas del Gobierno central y a la desmovilización y la paz social propiciada desde la izquierda gubernamental han sido las claves de este golpe electoral. 

Corrimiento del voto del PSOE hacia el PP 

Aunque la participación electoral ha sido similar a las elecciones municipales del 2019, el Partido Popular registra un aumento de votos muy significativo: crece casi un 11%, 400.000 votos más, logrando en conjunto casi 1,5 millones de papeletas.

Al igual que en el resto del Estado, Ciudadanos desaparece, no logran superar en ninguna provincia la barrera del 2%, y pierden 276.000 votos, que van enteramente a parar al PP. La extrema derecha de Vox afianza el músculo mostrado en las elecciones autonómicas, incrementando un 2,5% sus apoyos, unas 100.000 papeletas más, que los llevan a los 265.000 votos.

El PSOE pierde 3,5 puntos, 123.000 votos, y se queda con 1,3 millones de votos. El espacio a la izquierda de la socialdemocracia tradicional, encabezado por las candidaturas de Podemos e Izquierda Unida y la formación Adelante Andalucía, no rentabiliza el reflujo socialista, sino todo lo contrario. En conjunto, pierden 85.000 votos -que vuelven al PSOE o se dispersan en la abstención- y logran sólo 320.000 en toda la comunidad. La suma de toda la izquierda parlamentaria desciende respecto a las elecciones pasadas en 218.000 votos.

Esto quiere decir que, mientras la derecha se reconfigura en torno a un PP a la ofensiva y la ultraderecha de Vox, aproximadamente el 12% de los votantes de la izquierda en 2019 ha dado su apoyo a la derecha en el 2023.

Haciendo políticas capitalistas se pierde el combate ideológico

En los núcleos obreros andaluces es donde sucede el cambio más relevante respecto a las elecciones municipales anteriores. Si bien la habitual abstención se mantiene, hay un notable crecimiento de la derecha en los barrios de clase trabajadora. En Sevilla, en los distritos obreros con tradición socialista de Triana, San Pablo - Santa Justa, Sur y Bellavista, el PP se lleva la victoria, a la vez que avanza en zonas como Cerro Amate, Macarena-Norte y Torreblanca.

En Málaga, la segunda ciudad de la comunidad, el Partido Popular gana en todos los distritos, incluso en los feudos socialistas de Carretera de Cádiz y Campanillas. En Cádiz, aunque el PSOE y Adelante Andalucía retienen zonas como Cerro del Moro y Puntales, el crecimiento de la derecha es notable. Esta situación se da, entre muchos otros barrios, en el Albaicín, La Chana y Pajaritos (Granada) o en la Barriada del Ángel (Córdoba).

Los datos en distritos como Cerro Amate (Sevilla) no son casualidad. Allí, los vecinos se han organizado en torno a Barrios Hartos para defenderse de los cortes de luz, señalando la responsabilidad de Endesa y emplazando al Gobierno central a nacionalizar las eléctricas. Sin embargo, la respuesta que encontraron fueron las falsas promesas y la represión.

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En Cerro Amate (Sevilla) los vecinos se organizaron en torno a Barrios Hartos para defenderse de los cortes de luz, emplazando al Gobierno central a nacionalizar las eléctricas. Sin embargo, la respuesta fueron las falsas promesas y la represión.

Y es precisamente en estos barrios donde el impacto de la crisis, la inflación y la pérdida de derechos sociales ha golpeado más duramente, colocando a millones al borde de la miseria. Un contraste brutal con la propaganda triunfante del Gobierno, que niega la realidad material de la clase trabajadora andaluza. Por eso, implementar políticas capitalistas e imponer a toda costa la paz social para garantizar el poder ministerial, ha provocado en muchos de estos sectores una situación de perplejidad, confusión y desencanto. Esto es lo que permite que los prejuicios reaccionarios, ataques y bulos de la prensa capitalista calen. Señalar al “poder mediático” para aligerar las responsabilidades de la cúpula de Unidas Podemos es una excusa inaceptable.

Extraer lecciones del ejemplo de Cádiz

Para muchos activistas honestos, los resultados en la capital gaditana han sido una sorpresa. ¿Cómo es posible que el partido de la patronal gane las elecciones después del espectacular levantamiento obrero en la bahía durante noviembre del 2021?

El alcalde de la ciudad, José María González “Kichi” y la diputada autonómica Teresa Rodríguez, dirigentes de Adelante Andalucía, renunciaron a una tarea clave. Si bien mostraron un apoyo formal a los huelguistas, se negaron a significarse con la lucha y a confrontar con la burocracia de CCOO y UGT que maniobró para desarticularla. En ese momento, pudieron poner a disposición todos los medios municipales para la batalla contra la patronal y la represión, y colocarse en la primera línea de fuego. Sin embargo, se refugiaron en las instituciones, limitándose a una oposición estéril dentro del Parlamento andaluz y a la administración de la miseria capitalista en el Ayuntamiento, siguiendo esta dinámica durante todo su mandato.

Tras su salida de Podemos, este espacio liderado por Anticapitalistas tuvo la oportunidad de levantar una alternativa de izquierdas y clasista, pero  se refugiaron en un programa de reivindicación andalucista intentando generar un polo de nacionalismo andaluz de izquierdas que resultó infructuoso. No hay que olvidar que el presidente Bonilla ya está agitando con la bandera verdiblanca y desparramando su demagogia de amor andaluz un día sí y otro también. Como guinda, tanto Kichi como Rodríguez, al igual que otros tantos líderes de Podemos, se han retirado de la primera línea política trasladando una sensación de derrota y confusión.

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Tras su salida de Podemos, Adelante Andalucía, espacio político liderado por Anticapitalistas, se refugió en un programa de reivindicación andalucista intentando generar un polo de nacionalismo andaluz de izquierdas que resultó infructuoso. 

Ahora, el resultado para la formación es un desastre. En Cádiz capital, la derecha ha logrado hacerse con el Ayuntamiento, y al igual que el PSOE, Adelante Andalucía sufre una debacle en Puerto Real, Jerez de la Frontera y Algeciras, los núcleos urbanos de la provincia. En el resto de ciudades andaluzas, se han quedado fuera de todos los Ayuntamientos.

El PSOE, que lideró la represión salvaje durante la huelga del metal gaditana, mientras que Yolanda Díaz y Enrique Santiago se dedicaron a desarticular la lucha y desviarla al terreno institucional dando cobertura a la burocracia sindical, también ha pagado una factura relevante. Las consecuencias han sido la desafección, desconfianza e indiferencia de miles de trabajadores gaditanos hacia los partidos de la izquierda, dejando el terreno abierto a la demagogia de la derecha. Son las consecuencias de la paz social, la postración del Ministerio de Trabajo ante la CEOE, y la renuncia a arrancar a la patronal convenios y salarios dignos mediante la lucha.

Levantar una izquierda revolucionaria para derrotar a la derecha

Por primera vez, la derecha copará todo el poder institucional en Andalucía. En medio de un contexto de crisis capitalista, nos enfrentaremos a numerosos ataques contra la clase trabajadora. Un buen ejemplo de ello es la ofensiva de Moreno Bonilla contra la sanidad pública, mientras sigue destruyendo y privatizando todos los servicios públicos.

Cientos de miles de personas respondimos en las calles en defensa de la sanidad y contra la política privatizadora de la Junta en el mes de marzo. Aunque los ataques más lesivos han sido paralizados gracias a la movilización, en medio de la campaña electoral, las cúpulas de CCOO y UGT, con el visto bueno del PSOE y Unidad Podemos, firmaron un acuerdo inaceptable con el Servicio Andaluz de Salud para frenar la movilización, dándole un buen balón de oxígeno a la derecha.

Es necesario romper con esa política de paz social tan querida por Pedro Sánchez, Yolanda Díaz, la CEOE y la banca, y poner por delante la tarea de construir una izquierda revolucionaria que plantee sin complejos el único camino real para defender nuestros derechos: la movilización y la organización para pelear por un programa socialista consecuente, que ponga por delante que solo expropiando la riqueza obscena de los grandes capitalistas y señoritos terratenientes se podrá cambiar la vida de la gente.

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Es necesario romper con la política de paz social y poner por delante la tarea de construir una izquierda revolucionaria que plantee la movilización y la organización para pelear por un programa socialista consecuente. 

Las y los comunistas que formamos parte de Izquierda Revolucionaria no miraremos desde la grada las elecciones del 23J. Nos movilizaremos para frenar a la derecha y la reacción. Pero sabemos bien que si queremos transformar las cosas y ganar las batallas venideras, tenemos que recoger el ejemplo de aquellos jornaleros y obreros que se levantaron contra el fascismo en Andalucía y lucharon por la revolución socialista. ¡Únete a nosotras y nosotros en esta tarea!


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