El 18 de octubre de 2020 un grupo de 30 neonazis vinculados al CF Gandía desfilaron durante horas por la localidad alicantina de Pego, con la total colaboración de la policía, llenando las calles de mensajes fascistas, berreando cánticos nazis y amenazando a cualquier persona que se cruzara en su camino. Los vídeos de esta repugnante provocación ultraderechista circularon rápidamente y, mientras estos nazis asistían al partido de futbol, centenares de vecinos, jóvenes y trabajadores antifascistas, se empezaron a concentrar frente al estadio municipal.

Lo que sucedió después no sorprenderá a nadie: los antidisturbios escoltaron a los neonazis a su salida y, con un enorme despliegue de coches patrulla y agentes armados hasta los dientes, garantizaron que abandonaban el municipio sin un rasguño. Por otro lado, la protesta antifascista terminó con 14 personas detenidas. Ahora, la Fiscalía pide hasta nueve años de prisión –104 años en total– para estos jóvenes por “desordenes públicos, atentado y lesiones” contra la Guardia Civil.

Desde Esquerra Revolucionària y el Sindicat d’Estudiants enviamos toda nuestra solidaridad a los compañeros encausados, exigimos su inmediata absolución y llamamos a participar en la concentración que se celebrará el viernes 18 de febrero a las 19h en el Ayuntamiento de Pego.

¡Nazi de día, de noche policía!

El mensaje que nos vuelve a enviar el sistema judicial es claro: los nazis tienen absoluta libertad para apropiarse de nuestras calles y difundir su mensaje españolista, racista y machista. Pero, ¡cuidado! Porque si eres un vecino o vecina que se moviliza para frenar su demagogia y su discurso de odio te puedes pudrir en la cárcel. Para la “democracia española” gritar ‘Sieg Heil’ es un acto de libertad de expresión, gritar ‘No pasarán’ es digno de un peligroso terrorista.

Sin duda, el punto más escandaloso de esta situación fue la clara coordinación entre los fascistas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

No es la primera vez que vemos a agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil compadrear con tíos que tienen esvásticas tatuadas, ni es la primera vez que actúan como sus guardaespaldas personales. Los ejemplos de lo sucedido también en Benimaclet unas semanas antes, el mitin de Vox en Vallekas o la marcha neonazi por el barrio madrileño de Chueca hace tan solo unos meses son claros al respecto. El vínculo entre la ultraderecha, la policía y las instituciones podridas del Régimen del 78 cada día es más evidente para todas y todos.

Ser antifascista no es ningún delito. ¡Absolución ya!

Hay que ser claros. La extrema derecha es una clara amenaza para los derechos de la gran mayoría, y se sienten envalentonados y protegidos por el sistema. Y si estos ultraderechistas –ya sean Vox, PP o bandas abiertamente neonazis– pueden avanzar y fortalecerse, es porque la izquierda gubernamental ha renunciado a una política consecuente para hacerles frente. El Gobierno central habla de frenar a la ultraderecha con “cordones sanitarios con la derecha democrática”. ¡La ‘derecha moderada’ de la nos hablan Yolanda Díaz o Pedro Sánchez no existe! Mientras, el Ejecutivo no deroga la Ley Mordaza ni depura a los elementos fascistoides del aparato del Estado, el Ministerio del Interior de Marlaska reprime constantemente la protesta social y ahora, la Fiscalía –que depende del Ministerio de Justicia del PSOE– pretende encarcelar a catorce jóvenes que han protegido su barrio de esta escoria.

Tenemos que volver a enseñar el puño del movimiento obrero y la juventud combativa, tanto a los fascistas que con impunidad se pasean por nuestros barrios como los nazis que se esconden tras uniformes y placas.

No hay otra alternativa. Contra el fascismo y el capitalismo que lo engendra, ¡organización y movilización masiva! En Pego y en el País Valencià, ¡no pasarán!

¡Todas y todos a la concentración del viernes 18!


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