El éxito rotundo de la huelga general del pasado 17 de marzo confirmó el hartazgo absoluto de la clase trabajadora de Euskal Herria, que decidió pararlo todo y salir a las calles a reivindicar sus derechos. El anteriormente conocido como oasis vasco no engaña a nadie.
A la insoportable crisis de la vivienda, que hace imposible llegar a fin de mes a miles de familias, se le une la crisis económica desatada por la guerra imperialista. Un conflicto que ha dejado miles de asesinados, heridos, cientos de miles de desplazados, y que provocará una espiral de alza de precios a todos los niveles, que la clase trabajadora ya está pagando: desde el transporte, alimentos, energía y todo tipo de productos de primera necesidad.
De nada sirve anunciar a bombo y platillo las optimistas cifras de crecimiento económico (1,9% para este 2026) o de desempleo (6,3% en marzo de 2026). Ni el uno tiene un efecto redistributivo en las rentas, ni el otro en la calidad del empleo.

PNV: beneficiar al capital y sacar las mayores prebendas
Como ya hemos vivido en otras situaciones de emergencia, el nivel de inoperancia del Gobierno Vasco del PNV-PSE, encabezado por los jeltzales, se suele disparar. Lejos de adoptar medidas para proteger a los sectores más vulnerables de la clase trabajadora, su opción es llenar los bolsillos del capital vasco e internacional aumentando el ritmo de contratos y concesiones públicas. Y esa política, como sabemos muy bien, proporciona grandes retornos en forma de prebendas y privilegios para el Partido de los Negocios Vascos.
Así es como consiguen los retiros dorados sus exdirigentes, en cómodos puestos en la dirección de multinacionales, como Josu Jon lacayo Imaz en Repsol o el reciente caso de Andoni Ortuzar, que ha acabado en Movistar con un sueldo de unos 120.000 euros anuales, mientras Telefónica anuncia un ERE para unos 5.000 empleados[1]. Es la forma en que las empresas agradecen sus políticas contra la clase trabajadora.

El actual lehendakari, Imanol Pradales, seguro que consigue una ansiada jubilación anticipada dado su historial de clientelismo desde que era diputado foral de Promoción Económica (2011-14). Fue entonces cuando se construyó la autopista más cara (e ineficiente) de Europa, la Supersur, con un coste de 900 millones de euros, un robo a mano armada sólo superado por el TAV. A su vez, externalizó la explotación y mantenimiento de las carreteras vascas a Transbisa SA y Gesbisa, cuyos consejos están repletos de cargos de la órbita jeltzale[2] [2] por un valor cercano a los 143 millones hasta este junio de 2026.
El círculo se cuadra cuando aparece la lista de consultoras encargadas de auditar las cuentas de estas adjudicatarias como, en el caso Betean, dirigidas por exburukides como Aitor Alzola, ligado a la conocida trama de comisiones ilegales, el caso De Miguel. Recientemente se ha hecho público que el cerebro de la mayor corruptela del PNV, Alfredo de Miguel y dos de sus colaboradores, terminarán de cumplir condenas en su domicilio, tras 2 años y medio en prisión por haber creado toda una red de adjudicación ilegal de contratos públicos[3].
Pero las habilidades prevaricadoras y corruptas de los jeltzales no se han visto mermadas y los pufos continúan. Es el caso de Getxo donde se han imputado por prevaricación a tres concejales del PNV en relación a un lucrativo derribo y posterior construcción de viviendas en connivencia con la empresa contratada[4] [4]. Aitor Esteban trató en vano de restarle importancia al flagrante delito con un ridículo “ni que fuera la torre Eiffel…”.

Paralelamente, al otro lado de la ría en Santurtzi, también estallaba un nuevo escándalo por la manipulación de una OPE para policía municipal. Por el momento ha desembocado en la dimisión de su alcaldesa, Karmele Tubilla y en la apertura de una comisión de investigación[5].
Estos son ejemplos representativos de cómo se fraguó este oasis para la patronal vasca, que vive de recibir ingentes cantidades de dinero público para dilapidarlo en proyectos faraónicos extremadamente costosos y de tener parasitadas todas las instancias de contratación pública. No sólo son altamente ineficientes a la hora de mejorar la calidad de vida de las familias, sino que además las condiciones laborales que ofrecen estas empresas suelen ser extremadamente precarias. Así está siendo en la construcción del TAV, y así fue en la construcción del estadio de San Mamés, del proyecto Ria 2000 y toda la constelación de servicios públicos externalizados en empresas de la jet set jeltzale.
Los sectores estratégicos para la supervivencia de nuestra sociedad están en manos de unos directivos que han demostrado en demasiadas ocasiones no tener ningún escrúpulo a la hora de sacrificar entorno y vidas a cambio de beneficios. Lo vimos con el derrumbe del vertedero saturado en Zaldíbar, el reciente incidente en la refinería de Muskiz o con el malestar del sector sanitario, en huelga desde mediados de febrero y sin visos de resolución.
El fortalecimiento de la Ertzaintza y la represión para frenar la lucha social
Euskal Herria no está al margen de las tendencias que vemos en el mundo. El Gobierno PNV-PSE apuesta por ampliar los cuerpos represivos para hacer frente a un malestar social profundo, generado por los indignantes beneficios para unos pocos y unas condiciones de vida que empeoran para la inmensa mayoría.
Si ya teníamos serias dificultades con una policía defensora de las políticas neoliberales del PNV, que desahucia gaztetxes, apalea inmigrantes o que reprime trabajadoras y estudiantes en huelga, es innegable, tras la victoria de Euspel en las elecciones sindicales de la Ertzaintza, que una parte importante de la base del cuerpo está formada por militantes de extrema derecha. Son fascistas con placa. Desde luego, es un hecho que va a dificultar enormemente crear esa euskal polizia al estilo países nórdicos a la que apelaba Arnaldo Otegi hace unos meses[6] [6].

Euskal Herria ha sido y es una referencia para la lucha de clases internacional. Las mejoras más importantes siempre se han conseguido mediante la organización y las luchas colectivas encabezadas por la clase trabajadora. Las huelgas por las mejoras de convenios, las convocatorias estudiantiles para frenar recortes o genocidios, las manifestaciones antifascistas masivas, y la máxima expresión de toda esta fuerza hace un mes, que fue la huelga general el 17M, lo deja claro. Estas movilizaciones son la herramienta fundamental que tenemos para decir basta a las políticas genocidas que diseña la élite burguesa y que ejecutan sus lacayos desde instituciones públicas.
El PNV no representa una posición moderada y de sentido común frente al autoritarismo fascista de Donald Trump, Meloni, Milei o Abascal. Si alguien tenía alguna duda, seguro que ha sido despejada por las imágenes de Josu Jon Imaz con Trump tras el golpe contra Venezuela. Tienen absolutamente decidido que, si hay que elegir entre la clase obrera organizada que amenaza sus privilegios o el autoritarismo neofascista, van a optar siempre por lo segundo, siguiendo los dictados de sus amos.
La tarea de la clase trabajadora de Euskal Herria es combatir, en primer lugar, a la patronal y a los defensores de sus intereses, al PNV. No podemos compartir los llamamientos de la dirección de EH Bildu a grandes acuerdos de país con el PNV. EH Bildu es precisamente la herramienta electoral que decenas de miles utilizamos porque queremos echar al PNV y construir una Euskal Herria socialista, feminista, antirracista, ecologista.

¿Queremos levantar un muro frente al auge de la extrema derecha y del autoritarismo? Pues entonces es necesario hacer frente al sistema que los alimenta, el capitalismo, donde una minoría acumula insultantes beneficios extraídos mediante el saqueo y la explotación bajo la supervisión de partidos que defienden sus intereses, como es el caso del PNV.
En un contexto de auge de la extrema derecha y del fascismo, defender que podemos frenar su desarrollo con acuerdos con los representantes de la patronal solo nos desarma. Es necesario levantar un frente único antifascista entre los sindicatos, partidos, organizaciones sociales y movimientos dispuestos a hacerles frente. Necesitamos más que nunca recuperar las mejores tradiciones de lucha y basarnos en la movilización y la organización para construir una Euskal Herria socialista. Si tú también quieres levantar esa alternativa, únete a Ezker Iraultzailea.
Notas:
[1]El ERE de Telefónica supera los 6.000 despidos tras concretarse el recorte en la matriz y las filiales, un 24% de la plantilla
[2] Los contratazos de Imanol Pradales con la AP 8 y la Supersur: 143 millones a empresarios del PNV hasta 2026
[3]El cabecilla de la gran trama de corrupción del PNV logra el tercer grado
[4]La guerra del 'Palacete de Getxo': todos contra el PNV
[5]La sombra de la corrupción salpica al PNV en Santurtzi tras el escándalo del 'Palacete' de Getxo
[6]Otegi apuesta por una Ertzaintza al estilo «nórdico» y apunta: «En las series no están todo el día sacando la pistola»




















