UGT, con ocho de los quince representantes de los trabajadores en la mesa del convenio, convocará una huelga indefinida en el servicio de limpieza viaria de Madrid tras anunciarle la patronal Aselip, el viernes 4 de octubre, que las empresas adjudicatarias del servicio presentarán un ERE para despedir a 1.400 personas de las algo más de 6.000 que trabajan en las concesionarias. Todas ellas pertenecen a grandes constructoras: OHL (al 50% con Ascan, del grupo Sadisa), FCC (con la empresa Alfonso Benítez), Cespa (Ferrovial) y Valoriza (Sacyr Vallehermoso) y ganaron los concursos para el mantenimiento urbano que entró en vigor el 1 de agosto pasado.

CCOO y CGT, con cuatro y tres miembros respectivamente, aún tienen que consultar a sus afiliados para decidir si van a la huelga. Previamente, en las reuniones para negociar el convenio colectivo se les había planteado a los representantes de los trabajadores bajadas de sueldo de hasta el 40% y otras mermas de derechos, a la vez que las empresas han lanzado toda una serie de ataques indiscriminados contra los trabajadores, como despidos camuflados en la no subrogación de 350 trabajadores o el incumplimiento de forma continuada del convenio colectivo. El método seguido ha sido el siguiente; han ido despidiendo a personas de 20 en 20 alegando bajo rendimiento, luego reconocen la improcedencia del despido y asunto solucionado.
Este ataque viene precedido de recortes, utilizando de forma parecida la subrogación, en jardinería y mantenimiento de mobiliario urbano (este último servicio ha desaparecido con la eliminación de más de 50 puestos de trabajo), además de recortes generalizados en todos y cada uno de los servicios sociales en Madrid, tanto en la capital como en toda la comunidad.
La lucha contra esta nueva vuelta de tuerca contra los trabajadores debería ser la señal para lanzar una ofensiva general contra el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. Los dirigentes sindicales tienen que organizar asambleas en todos los centros de trabajo y lanzar una campaña de solidaridad en la que se discutan y aprueben resoluciones de apoyo a la misma. Paralelamente sería necesario involucrar a la sociedad en su conjunto informando de las razones del conflicto a la opinión pública (combatiendo así las mentiras que se vertirán sobre esta lucha) mediante el reparto masivo de panfletos por todo Madrid, y convocando a toda la población a las acciones centrales que se convoquen.
Al mismo tiempo debería plantearse la unificación de esta lucha con la del resto de trabajadores de los distintos sectores —como, por ejemplo, los trabajadores de Metro y EMT— que sufren la política de recortes llevada a cabo por la patronal, el ayuntamiento y la CAM. El primer paso debería concretarse el próximo 24 de octubre, día en el que toda la comunidad educativa está llamada a la huelga general contra los recortes en educación, participando en la manifestación educativa que se celebrará ese mismo día por la tarde. Este nuevo y salvaje ataque sufrido por los trabajadores se puede parar y si los sindicatos llevaran el plan propuesto más arriba, podría poner a los gobiernos del Ayuntamiento y de la CAM entre la espada y la pared e incluso provocar su caída.
¡Sí se puede! ¡Abajo el Gobierno del PP!

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