Sin embargo, el Partido Popular y sus socios se han encontrado con un obstáculo: no lo aceptamos, no nos resignamos. Ahí están las Mareas Verde y Blanca, la PAH y los levantamientos vecinales como el de Gamonal. Movilizaciones que ya han arrancado victorias con la paralización de cientos de desahucios, la derrota de parte de los planes de privatización de la sanidad pública en Madrid, evitando despidos, etc. En las empresas la lucha se está endureciendo. Las huelgas indefinidas se extienden, contando además con una enorme simpatía social. Tal es el caso de los trabajadores de limpieza viaria de Madrid, y Ditecsa en Cádiz, por supuesto de Panrico, los de la limpieza de Luego y Coca-Cola, que nos ha vuelto a demostrar que cuando los trabajadores respondemos contundentemente podemos ganar hasta a una de las multinacionales más fuertes del mundo.
Frente a esta auténtica rebelión social se sitúan los dirigentes sindicales de CCOO y UGT, que se sientan a negociar con el mismo gobierno y la misma patronal que anuncian nuevos ataques. Toxo y Méndez se niegan a aceptar que sólo hay un camino para reconquistar nuestros derechos: una lucha masiva, unitaria y contundente. Pero los sindicatos no son sus dirigentes, sino todos los trabajadores, son patrimonio de la clase obrera, que los construyó con mucho esfuerzo a lo largo de generaciones. Y, en esta situación, son más necesarios que nunca. Por tanto, la alternativa no es abandonarlos, sino recuperarlos para la lucha participando en ellos, para que todo este descontento se convierta en una fuerza organizada que los transforme desde dentro.
¡Claro que se puede! Las Marchas de la Dignidad a Madrid del pasado 22 de marzo demostraron la fuerza y la determinación de los trabajadores. A pesar de todas las dificultades, de la criminalización por parte del PP, de la censura de los grandes medios de comunicación y el espectáculo dado por Toxo y Méndez, sentándose a negociar con Rajoy a dos días de la gran manifestación, dos millones de personas exigimos con una sola voz ¡Pan, techo y trabajo!
La patronal, las administraciones públicas y el gobierno tienen nuevos planes para continuar con la destrucción de empleo y el empeoramiento de las condiciones laborales. Si ellos se preparan nosotros también. El 25 de mayo decenas de miles de trabajadores y jóvenes lanzamos un mensaje claro a la banca, la patronal y los especuladores: vamos a llevar la lucha de la calle a las instituciones para que sea un muro infranqueable contra los ataques a los derechos de la clase trabajadora. Y para esto es imprescindible que recuperemos nuestros sindicatos como herramientas de lucha y no como instrumentos para sostener el gobierno.
Para ello desde Podemos Sindical proponemos una espacio donde los trabajadores, afiliados, delegados de todos los sindicatos de clase podamos discutir, mejorar nuestra organización y coordinación, elaborar un plan de lucha contundente que sea debatido en todos los centros de trabajo para que juntos podamos luchar de manera decidida, democrática, contundente y hasta el final contra los ataques de la patronal.
Estas son las cuestiones que propondremos a debate en el primer círculo sindical
¡Claro que podemos,
con un sindicalismo de clase, democrático y combativo!

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