El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comunicado al rey de Marruecos, Mohamed VI, que considera que la propuesta hecha por el Gobierno marroquí en 2007, de un régimen de autonomía para el Sáhara, es la alternativa "más seria, realista y creíble" para la resolución del conflicto.

Lo hizo de forma confidencial, en una carta enviada al monarca alauita, de la que hemos tenido conocimiento porque la Casa Real marroquí la hizo pública el pasado 18 de marzo.  Con esta postura, Pedro Sánchez y el PSOE se colocan de manera inequívoca del lado de la brutal dictadura marroquí que oprime a las masas en Marruecos, al tiempo que aplasta los derechos del pueblo saharaui y roba los recursos naturales que le pertenecen.

Toda la palabrería sobre la “democracia" y "el derecho a la autodeterminación”  que escuchamos respecto a Ucrania por parte del Gobierno español y el imperialismo occidental, se vuelve papel mojado cuando se trata del pueblo saharaui.

Esta nueva posición de Pedro Sánchez ha provocado la respuesta airada de los partidos socios de investidura del Ejecutivo de coalición, incluida Unidas Podemos. La formación morada rechaza "formalmente" la capitulación de Sánchez ante Marruecos, y sigue reclamando un referéndum para el Sáhara. También, el martes 22 de marzo, diputados de distintas formaciones, entre los que se encontraban los de UP, desplegaron en el Congreso banderas saharauis y defendieron desde la tribuna la celebración de un referéndum de autodeterminación en el Sáhara.

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Toda la palabrería sobre la “democracia" y "el derecho a la autodeterminación”  que escuchamos respecto a Ucrania por parte del Gobierno español y el imperialismo occidental, se vuelve papel mojado cuando se trata del pueblo saharaui. 


Pero al mismo tiempo que los representantes de UP hacían estas declaraciones, Ione Belarra, Yolanda Díaz y otros dirigentes aseguraban que este “desacuerdo” no implica que UP tenga ninguna intención de salir del Ejecutivo y romper con su subordinación al PSOE de la OTAN, y reiteraban que “es más importante que nunca el compromiso con el Gobierno de coalición”.[1]

Una vez más el Gobierno de Sánchez incumple un compromiso adquirido, esta vez traicionando las legítimas aspiraciones del pueblo saharaui. Y de nuevo UP, después de protestar lastimosamente, termina plegándose obedientemente a la política que marca el PSOE. Pero no se puede estar de palabra con el pueblo saharaui, y al mismo tiempo ser parte de un Gobierno que legitima su opresión por parte de la dictadura marroquí. ¡Basta de cinismo!

El pueblo saharaui, un peón más en el tablero de la geopolítica mundial

Durante décadas los "democráticos" Gobiernos españoles, tantos los formados por el PSOE, como por el PP (que ahora critica demagógicamente a Pedro Sánchez sobre su nueva posición ante el conflicto de El Sáhara, junto a Vox y Ciudadanos), han apoyado activamente la política de la dictadura alauita y han guardado silencio ante las atrocidades cometidas en el Sáhara y en el propio Marruecos.

Esta política ha continuado sin cambios con el Gobierno PSOE-UP. Esta última, que defendía en su programa el establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y el derecho de autodeterminación para su pueblo, dejó claro desde el primer momento cual iba a ser su papel real respecto a este punto dentro del Ejecutivo.

En noviembre de 2020, cuando la entonces ministra de Exteriores, la "socialista" Arancha González Laya, reiteró a su homólogo marroquí que el Gobierno no reconocía a la RASD, Pablo Iglesias fue contundente: “como no puede ser de otra manera, la posición de España respecto al Sáhara Occidental viene determinada por el Ministerio de Exteriores”.

Al defender el régimen marroquí los distintos Gobiernos españoles han venido garantizando los intereses y las inversiones de las multinacionales españolas en Marruecos y el acceso de las grandes empresas pesqueras a los caladeros controlados por este país. A esto se incorporó, en las últimas décadas, el factor del control migratorio. El Gobierno español, como fiel guardián de la política racista de la Unión Europea en su frontera sur, subcontrata los servicios represivos a las autoridades marroquíes, desentendiéndose del trato brutal al que son sometidos los y las migrantes que intentan acceder a Europa.

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Todos los "democráticos" Gobiernos españoles, tantos los formados por el PSOE, como por el PP, han apoyado activamente la política de la dictadura alauita y han guardado silencio ante las atrocidades cometidas en el Sáhara y en el propio Marruecos. 


Unido a todos estos elementos se encuentra la posición de Marruecos en la encarnizada lucha que sostienen las grandes potencias imperialistas por controlar zonas de influencia, mercados, fuentes de materias primas, etc. En los últimos años, con la enconada pugna que mantienen EEUU y China por la supremacía mundial, la importancia de este factor se ha multiplicado.

La presencia e influencia de China y también Rusia en el continente africano ha crecido notablemente, desplazando a Francia y EEUU de zonas que tradicionalmente habían estado bajo su control. En este contexto de debilidad, el imperialismo norteamericano maniobra para mantener sus posiciones y considera necesario reforzar sus lazos con Marruecos, país que también está siendo cortejado por el gigante asiático[2].

El 10 de diciembre de 2020, el presidente Donald Trump, reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental. Decisión que sigue plenamente vigente con la Administración de Joe Biden. Desde ese momento la presión para que los países europeos se decanten definitivamente por la defensa de las pretensiones del régimen marroquí, han aumentado drásticamente. 

Marruecos también ha jugado sus bazas. El régimen alauita, impulsado por el apoyo recibido por el Gobierno americano, ha utilizado su posición de gendarme de la frontera sur de la UE y su dominio sobre los ricos caladeros de pesca de las aguas del Sahara occidental, para exigir a los países europeos que reconozcan oficialmente la soberanía marroquí sobre el territorio saharaui. El 11 de diciembre de 2020 el Gobierno de Francia declaró que el plan de autonomía planteado por Marruecos era "una base de discusión seria y creíble" sobre la que trabajar[3]. Un año más tarde, el 14 de diciembre de 2021, el Gobierno de mayoría socialdemócrata alemán, a través de su ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, de Los Verdes, defendió también este plan de autonomía para el Sáhara Occidental[4].

Ahora es Gobierno español, fiel escudero del imperialismo estadounidense, el que se suma a estas tesis y refuerza la traición al pueblo saharaui. Este servilismo hacia EEUU amenaza con provocar un conflicto diplomático entre el Estado español y Argelia, principal suministrador de hidrocarburos de la península ibérica, aliada de El Frente Polisario, rival histórico de Marruecos por la hegemonía en el Magreb y socio comercial de China[5]. Argelia ha llamado a consultas a su embajador en Madrid y ha manifestado que dará una "respuesta global a la nueva  posición de Madrid respecto al Sáhara".

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Desde que Trump, reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, la presión para que los países europeos apoyen las pretensiones del régimen marroquí, han aumentado drásticamente.  


Por su parte, Nabila Massrali, portavoz de Exteriores del Ejecutivo comunitario ha hecho público el respaldo de la UE a la nueva posición española[6].

La “legalidad internacional” y la hipocresía de las potencias capitalistas

Ante la invasión rusa de Ucrania, EEUU, Alemania, Francia, el Estado español y todos los Estados miembros de la UE, se presentan ante la opinión pública mundial como los grandes defensores de la legalidad internacional, la libertad de los pueblos y la integridad territorial de los países.

Pero en lo que respecta a la situación en el Sáhara Occidental y el sufrimiento que viene padeciendo desde hace décadas el pueblo saharaui, su preocupación por el cumplimiento del derecho internacional desaparece por completo.

La resolución 690 de la ONU, del 29 de abril 1991 reconoce el derecho del pueblo saharaui a su autodeterminación. Esta incluye un plan que establecía un periodo de transición en el que el pueblo del Sáhara Occidental tendría que elegir entre su independencia o la integración en Marruecos. Pero la realidad es que ese referéndum nunca se ha celebrado.

Por otro lado el Tribunal General de la Unión Europea volvió a determinar en septiembre de 2021 (ya lo había hecho en 2016 y en 2018), que el Sáhara Occidental y Marruecos son dos territorios distintos y separados. La Justicia Europea remarcó que Marruecos no tiene soberanía sobre el Sáhara Occidental, es una simple potencia ocupante y, por lo tanto, su presencia en el territorio es ilegal.

Pero ¿qué importa la legalidad internacional o el derecho de los pueblos, cuando se trata de preservar y defender los intereses del imperialismo norteamericano y de sus socios subalternos de la UE? Su hipocresía no tiene límites.

Si las resoluciones de la ONU o las sentencias de los tribunales internacionales no están en consonancia con los objetivos perseguidos por las grandes potencias, estas son ignoradas y arrojadas al cubo de la basura sin contemplaciones.

45 años de guerra y represión

Las raíces de la cuestión nacional saharaui[7] están en el escandaloso proceso de descolonización que llevó a cabo el Estado español, en plena descomposición del régimen franquista. En ese contexto se produjo una confluencia de intereses entre la monarquía de Hassan II, que aspiraba a poder explotar la riqueza de las costas del Sáhara y sus yacimientos de fosfatos y al mismo tiempo azuzar el chovinismo desviando la atención de las masas marroquíes de sus problemas más acuciantes; el imperialismo estadounidense, que aspiraba a afianzar al régimen marroquí como un firme aliado, y los herederos del régimen de Franco que estaban urdiendo la coronación de Juan Carlos I y buscaban el aval de los EEUU para esta operación.

Tras la famosa "Marcha verde"  organizada por la dictadura marroquí y con el patrocinio de EEUU, el actual rey emérito y Hassan II pactaron en secreto que el Estado español cedería el Sáhara a Marruecos a cambio del respaldo norteamericano al futuro rey, y de una serie de acuerdos económicos con Marruecos que quedaron plasmados en los anexos secretos al Acuerdo Tripartito de Madrid, de noviembre de 1975, que cerró el traspaso de la colonia.

La invasión marroquí de ese mismo año desató una guerra que duró hasta 1991. La ocupación del territorio saharaui fue brutal, incluyendo bombardeos con fósforo blanco y napalm contra civiles. Se produjo una huida masiva de la población, cerca de dos tercios de los habitantes se exiliaron y muchos acabaron en los campos de refugiados de Tinduf, en Argelia, donde hoy viven en precarias condiciones en torno a 175.000 refugiados.

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Tras la famosa "Marcha verde"  organizada por la dictadura marroquí y con el patrocinio de EEUU, el actual rey emérito y Hassan II pactaron en secreto que el Estado español cedería el Sáhara a Marruecos. 


La guerra dividió el Sáhara Occidental en dos: la parte costera ocupado por Marruecos, donde se concentran los yacimientos de fosfatos, y la franja oriental fronteriza con Argelia y Mauritania que se conoce como los Territorios Liberados y desde dónde el Frente Polisario libra la batalla. En 1980 Marruecos comenzó la construcción del muro de la vergüenza para separar las dos partes.

Por el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui

Durante años, lo único que ha conseguido poner contra las cuerdas a la monarquía marroquí ha sido la lucha de masas, mientras que los planes de la ONU no han resuelto absolutamente nada.

Las y los oprimidos del Sáhara y Marruecos han protagonizado numerosas movilizaciones en las últimas décadas. En 2005 fue la llamada Intifada saharaui; en junio de 2008 la huelga general en Marruecos; en 2010 se levantó el campamento de Gdim Izik, con más de 20.000 participantes en la protestas, y pocos meses después, Marruecos se sumaba a la ola revolucionaria de la primavera árabe, alumbrando el Movimiento 20 de Febrero; en octubre de 2016 estallaba el Hirak (Movimiento Popular) rifeño, el mayor levantamiento social desde 2011, etc.

Todos estos acontecimientos demuestran que la clave se encuentra en unir las fuerzas del pueblo saharaui, que tiene todo el derecho a la legítima autodefensa armada, con la de los obreros y campesinos marroquíes para combatir juntos al mismo régimen autoritario y corrupto que los condena a una existencia de miseria. El Frente Polisario debe sacar todas las lecciones de la traición del Gobierno de Sánchez, de la UE y de EEUU y apoyarse en el programa de la revolución socialista para conquistar el reconocimiento de los derechos nacionales del pueblo saharaui.

Solo rompiendo con el capitalismo y la opresión imperialista el pueblo saharaui será libre.

 Notas:

[1] Podemos, sobre el cambio de postura del Gobierno en el Sáhara: “El país tiene un compromiso con los derechos del pueblo saharui y los derechos humanos”

[2]China potencia en Marruecos su proyecto de Nueva Ruta de la Seda

[3] Francia insiste en que el plan de autonomía de Marruecos para el Sáhara Occidental es "serio y creíble"

[4] Alemania respalda el plan de autonomía marroquí para el Sáhara

[5] China y Argelia piden una solución para el Sáhara acorde con las resoluciones de la ONU

[6] Bruselas respalda el giro de España en el Sáhara

[7] Para una información más completa sobre este punto puedes leer: Ofensiva militar marroquí contra el pueblo saharaui, mientras el Gobierno español guarda un silencio cómplice


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