¡Todo el apoyo a la lucha de los conductores!

El lunes 12 de agosto se inició en Portugal una huelga indefinida de los conductores de mercancías peligrosas con el apoyo del 100% de los trabajadores del sector. El paro es la respuesta de los trabajadores a la decisión de la patronal del sector de violar abierta y descaradamente el acuerdo alcanzado con los sindicatos para poner fin a la huelga del pasado.

Los trabajadores no solo tienen que hacer frente a una Patronal acostumbrada a imponer condiciones de sobreexplotación. También tienen en su contra al gobierno del Partido Socialista, que se ha convertido en un baluarte de las políticas de recortes de la UE y aplica descaradamente la agenda de la patronal. Hay que señalar también la lamentable actuación de los socios del PS, el Partido Comunista Portugués (PCP) y el Bloco de Esquerdas (BE) situándose contra los trabajadores en lucha y justificando las medidas del gobierno.

A pesar de que ha sido la Patronal quién ha iniciado el conflicto negándose a cumplir los acuerdos alcanzados en abril, el Gobierno ha puesto en marcha las medidas más duras para aplastar a los trabajadores. No solo no ha dudado en amenazar con la cárcel a los huelguistas, sino que ha movilizado al Ejército para acabar con la huelga.

La política procapitalista del gobierno socialista portugués y de la coalición de facto con el PCP y el BE vuelve a ponerse una vez más de manifiesto. Este es el modelo que Pedro Sánchez y no pocos sectores de la dirección de Podemos ponen como ejemplo. Pero el “gobierno a la portuguesa” lleva a cabo las mismas medidas de austeridad y de represión contra el movimiento obrero y la juventud en lucha que aplican gobiernos conservadores en otros países.

Publicamos a continuación la declaración nuestros camaradas de Esquerda Revolucionaria de Portugal.

¡Solidaridad de clase: todo el apoyo a la lucha de los conductores de materias peligrosas y de mercancías!

¡Contra los salarios de miseria y por el derecho a huelga!

Las exigencias de los conductores de materias peligrosas y de mercancías merecen la solidaridad de todos los trabajadores. Después de décadas de desempeñar un trabajo especializado, peligroso y extenuante, pagado con el salario mínimo, lo que estos trabajadores exigen son condiciones mínimas de seguridad.

Los patrones mantienen el salario base a nivel del salario mínimo para eludir el pago de las cotizaciones a la Seguridad Social y con ello condenan a los conductores a la precariedad y a la pobreza en caso de enfermedad, desempleo y en la jubilación.

Esquerda Revolucionária apoya totalmente esta lucha por el aumento del salario base hasta los 900€ y considera la reivindicación inicial de 1.200€ como plenamente justa.

Gobierno y patrones unidos contra los trabajadores

El gobierno de Antonio Costa vuelve a mostrar su verdadera cara de fiel defensor de los intereses de los patrones. La continuación y profundización de la política de precariedad y salarios de miseria por parte de la Geringonça (1) es un hecho incontestable que ninguna propaganda puede enmascarar. Para los trabajadores el único camino es el de la organización y la lucha consecuente.

La realidad de los conductores, de sobrecarga horaria y de bajos salarios, no es la excepción, sino la regla para la aplastante mayoría de los trabajadores en Portugal. La lucha de los conductores es, por tanto, la lucha de todos los trabajadores. Su vitoria o derrota será también una victoria o derrota de toda la clase trabajadora.

La respuesta del gobierno del Partido Socialista ante la lucha consecuente de la clase trabajadora ya había sido claramente demostrada con la huelga de los estibadores del puerto de Setúbal, cuando envió a la policía para romper sus piquetes, y cuando ayudó a los patrones de Autoeuropa a recurrir a esquiroles para romper la huelga.

Siguió con la huelga de los enfermeros y la requisición civil (2), justificada a través de la manipulación de servicios mínimos que llegaron al extremo de hacer realizar más cirugías durante la huelga que en período regular. Con relación a esto, ¡los enfermeros fueron acusados de ayudar a la sanidad privada a través de la transferencia de cirugías!

Pero con los conductores, el frente unido del PS, PSD, CDS y patronal alcanzó un nuevo nivel. A una brutal campaña mediática que se propone aislar a los trabajadores, demonizar su lucha y sembrar el pánico general, se une una acción concertada con la ANTRAM (Asociación Nacional de Transportistas de Mercancías por Carretera), la organización de los patrones, para negar el derecho a la huelga.

El mensaje es claro: si la huelga no es aceptable para los patrones, será ilegalizada

¡La intervención policial y militar comenzó incluso antes de la propia huelga! La movilización de la burguesía contra los trabajadores es total. Primero se garantizó el depósito lleno para todo el país. Después se impusieron servicios “mínimos” del 50% al 100% que en algunos casos llegan a sobrepasar los ritmos normales de trabajo. Finalmente se impide a los sindicatos organizar autónomamente los servicios mínimos, para que la ANTRAM pueda mantener a los conductores bajo constante asedio durante la huelga, a través de la imposición de desplazamientos absurdos y ¡cargas horarias que pueden llegar a las 14 horas!

El objetivo está claro. Por un lado, se obliga a los conductores a soportar una huelga prolongada para que la acción surta algún efecto — lo que es especialmente difícil en ausencia de una caja de resistencia —, y, por otro lado, se justifica por todos los medios la requisición civil — que no es otra cosa que la amenaza de un despido colectivo y de persecución judicial. Se llegó a hablar de requisición preventiva, incluso cuando los portavoces de los sindicatos garantizaban que harían todo lo necesario para cumplir los servicios “mínimos”.

El papel de las direcciones actuales del movimiento obrero y de la izquierda parlamentaria

Frente a esta ofensiva brutal de la burguesía, era necesaria la más inequívoca solidaridad y movilización en defensa de la lucha de los conductores y del derecho de huelga. Pero hasta el momento no es eso lo que vemos por parte de las direcciones del PCP, BE y CGTP.

La dirección de la CGTP y de la FECTRANS han actuado como capataces al servicio de la patronal. Después de haberse mantenido al margen de la histórica huelga de conductores de mercancías peligrosas en abril de este año, y después de 20 años de negociación de un convenio colectivo — que es constantemente incumplido por la ANTRAM —, la CGTP actúa ahora, abiertamente, contra los trabajadores y acepta un salario base inferior al conquistado por la huelga de abril. Con ello dio confianza a los patrones para, una vez más, incumplir lo acordado. Y esta es la razón de la nueva huelga.

La dirección del PCP, después de decir que entiende, que defiende y que respeta la lucha de los conductores, se une a la campaña de difamación de la huelga afirmando que ésta “está impulsada por ejercicios de protagonismo y por oscuros objetivos políticos y busca más golpear a la población que a la patronal”. ¡Estos burócratas rompehuelgas y organizadores de derrotas tienen incluso el descaro de alertar a los trabajadores sobre el peligro de dejarse “arrastrar a situaciones que los pueden conducir a la derrota”!

Se ha hablado mucho de que el portavoz del SNMMP (Sindicato Nacional de Conductores de Mercancías Peligrosas), Pardal Henriques, está haciendo carrera política a costa de los trabajadores. Incluso aunque esto fuese cierto, jamás podría servir de justificación de la actitud vergonzosa de la dirección de la CGTP y del PCP. Lo que coloca en peligro los derechos de los trabajadores es precisamente la política de colaboración de clases que ha mantenido estas direcciones, una política que abre cada vez más espacio a personajes de la derecha, como Rita Cavaco en la huelga de los enfermeros, y que alienta al gobierno y a los patrones en su ataque al derecho de huelga.

Por parte de la actual coordinadora del Bloco de Esquerda vemos una actitud igualmente inaceptable de falsa equidistancia. Después de afirmar que “entienden las razones del gobierno”, habló de “obstáculos” al derecho de huelga al mismo tiempo que acusó “a las distintas partes” de querer crear una crisis. De la misma forma se comportó Francisco Louçã. No es aceptable que dirigentes de un partido que se dice anticapitalista traten por igual a patrones y trabajadores.

Saludamos la iniciativa de A Casa – Asociación de Defensa de los Derechos Laborales y de seis sindicatos más de manifestar su clara solidaridad con la lucha de los conductores y apelamos a todo el movimiento sindical y a todos los partidos y organizaciones de izquierda para que sigan este ejemplo y manifiesten su solidaridad.

A pesar de la campaña brutal contra la huelga, existe una enorme simpatía hacia los conductores. Es preciso movilizar ese apoyo y acabar con el aislamiento de esta lucha. Una victoria de los conductores será el primer paso para una victoria general en la lucha contra la precariedad y por el derecho a la huelga.

Es necesario construir un frente unido de los trabajadores para responder al frente unido de los patrones con el Gobierno del PS y con la derecha. ¡Debemos pasar de la aprobación de mociones de solidaridad con la huelga a la movilización! ¡Hay que organizar una huelga general en defensa del derecho de huelga, por la revocación del código laboral de la troika y del PS, y por un salario mínimo de 900€!

Por último, lo que todo este proceso deja igualmente claro es que un sector estratégico como la energía no puede estar a merced de los patrones y de sus Gobiernos. ¡Para garantizar condiciones de trabajo dignas, así como una transición rápida hacia energías sostenibles, es necesario luchar por la nacionalización del sector bajo el control democrático de los trabajadores!

¡Toda la solidaridad con los conductores de mercancías peligrosas!

¡Viva la lucha de la clase trabajadora!

NOTA: Este comunicado fue actualizado el dia 13 de agosto de 2019, sobre las 16:45 horas, después de un contacto directo con los conductores en un piquete de huelga.

*    Geringonça: literalmente “artilugio”, es la denominación dada popularmente en Portugal al acuerdo de gobierno del PS, el PCP y el Bloco de Esquerdas.

*    Requisición civil es una disposición legal portuguesa que permite al gobierno obligar a trabajadores en huelga a volver al trabajo bajo la amenaza de penas de cárcel si mantienen la huelga..


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