Lo que sucede en este país día sí, y día también con la "Justicia" es inaguantable.
Es agotador, hiriente y vomitivo asistir periódicamente a sentencias o dictámenes judiciales que muestran a las claras una doble moral que hacen hervir la sangre.

Justamente cuando se cumple un año de la entrada en prisión de un rapero por cantar los desmanes, trapicheos y juergas descontroladas de Juan Carlos de Borbón (algo certificado por la prensa internacional), tenemos que desayunar con la enésima sentencia machista que libra de la cárcel a un verdadero criminal.

En este caso un violador confeso que durante 5 años ha abusado despiadadamente de una niña desde los 7 años de edad. Cinco años vejando y violando a una cría y aquí no pasa nada. "Circulen, no hay nada que ver". Cinco años en los que el violador llevaba en su coche a la niña a un vertedero y abusaba de ella. ¡Cinco años violando a una niña!

Y tras esta enorme aberración llega la sentencia, una sentencia en las antípodas de lo ejemplarizante, una bofetada a todas las mujeres violentadas, abusadas o violadas. Un nuevo golpe contra esa niña a la que a los 5 años le quebraron su infancia. La Audiencia Provincial de Murcia, tras determinar como probadas y ciertas todas las acusaciones, ha decidido que con 6.000 euros de "indemnización" a pagar en cómodos plazos, todo queda resuelto. Escándalo es poco.

Y mientras esta aberración es ya una sentencia firme, continúa en vigor una orden de búsqueda y captura contra otro rapero para que con sus huesos dé en prisión por CANTAR lo que no debe.

¡Qué malos y qué peligrosos son Hasél y Valtònic! Nos grita histérica una justicia heredada intacta de la dictadura. ¡A la cárcel con ellos de inmediato! 

Esa misma justicia que promociona sentencias machistas que revuelven las entrañas de cualquiera. Sentencias, como la de este caso que parecen más preocupadas por proteger los intereses del violador que por los de una niña que no para de ir al psicólogo para intentar remontar lo que su abuelo hizo con ella siempre que quiso.

Esto es inaguantable. ¿Cómo es posible que tengamos que soportar este tipo de cosas? ¿Por qué durante semanas tuvimos que aguantar las  insinuaciones constantes desde del aparato del Estado y los medios de comunicación de que el asesinato de Samu en Galicia no era una crimen homófobo? ¿Por qué que tenemos que aceptar que montajes policiales retiren actas de diputados o, peor aún, como en el caso de Alfon y los jóvenes de Altsasu, acaben condenado a unos jóvenes a años de prisión? ¿Por qué esta misma justicia repleta de recursos es incapaz de averiguar quién narices es M. Rajoy? ¿Por qué las cárceles no están llenas de los responsables que dejaron morir a miles de ancianos en las residencias hace poco más de un año? 

La respuesta a tanta pregunta es evidente para miles, centenares de miles de personas, si no millones. Y la solución es solo una, y muy simple. Hay que depurar el aparato del Estado de reaccionarios nostálgicos del franquismo y de machistas que efectivamente hacen que el Estado se comporte como un macho violador.

No necesitamos parches, promesas, declaraciones de indignación, ni condolencias.
Necesitamos hechos concretos, tangibles y certeros. ¿De qué nos sirve un Gobierno progresista (el más progresista de la Historia) si todo sigue igual?

Ciento veinte desahucios diarios, una reforma laboral festejada por la patronal, una Ley Mordaza que siguen amparando todo tipo de atropellos, sentencias machistas constantes...

Necesitamos una izquierda que crea en la gente que la ha llevado hasta donde está y que deje de compadrear con quienes nos hacen la vida imposible de todas las maneras imaginables. Necesitamos una ruptura completa con aquello que hace no tanto los dirigentes de Unidas Podemos llamaban régimen del 78.

Necesitamos una Izquierda Revolucionaria, porque con reformas a un sistema podrido como este, lo único que consigues es pudrirte tú también poco a poco y hacer que todo siga igual y que nada cambie.


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