Una investigación de La Directa ha destapado un nuevo caso de espionaje del Estado español en los movimientos sociales de Barcelona. Un agente del cuerpo nacional de policía se infiltró en organizaciones anticapitalistas, sindicales y de la izquierda independentista de Barcelona durante cerca de tres años. Un caso que se suma a muchos otros, pero que en este ha implicado mantener relaciones sexoafectivas con hasta ocho mujeres mediante engaño, el abuso de poder y, por tanto, sin su consentimiento. Un caso, como han señalado las abogadas de las denunciantes, de violencia sexual institucionalizada.

El agente se hacía llamar Daniel Hernández Pons. El Estado empezó a planificar la infiltración en 2020. El primer contacto con el movimiento fue en La Cinétika, en el gimnasio de un centro social ocupado en el barrio de Sant Andreu, desde donde empezó a ganarse la confianza de los y las activistas con los que compartía estos espacios. El infiltrado utilizó sus relaciones personales como una herramienta para conseguir información. En concreto, estableció relaciones sexoafectivas con distintas mujeres para acceder a asambleas y otras acciones. Según La Directa, el infiltrado, haciéndose pasar por activista, intimó al menos con ocho mujeres, y con dos mantuvo una relación de pareja.

Desde Libres y Combativas, el Sindicato de Estudiantes e Izquierda Revolucionaria enviamos toda la solidaridad a las mujeres afectadas por este caso repugnante de infiltración policial, y exigimos que se depuren inmediatamente todas las responsabilidades.

No son las cloacas, ¡es el Estado capitalista y el régimen del 78!

A pesar de la gravedad de lo ocurrido, el Ministerio del Interior de Marlaska no solo no ha dado explicaciones cesando a los responsables de esta actuación delictiva, sino que ha premiado al policía con un cargo de responsabilidad en una embajada, que le podría suponer un sueldo mensual de hasta 20.000 euros.

Y es que para el Estado todo vale en la lucha contra los y las activistas sociales, los sindicatos combativos de clase o la izquierda independentista anticapitalista. Y no son casos aislados. Nos encontramos ante un amplio plan diseñado y establecido por la cúpula del Estado: el Catalan Gate, el policía infiltrado en el SEPC... Un plan en el que el Ministerio del Interior justifica plenamente el uso de la violencia machista y sexual como estrategia de infiltración policial.

En un informe de agosto del pasado año titulado “Sobre el empleo de agentes de inteligencia por parte de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional” el Ministerio del Interior defiende la infiltración policial en Catalunya como “legítima y oportuna” para proteger la unidad de España, y como necesaria ya que la “multimilitancia de los secesionistas radicales complica especialmente su vigilancia mediante otros medios”. No son las cloacas del Estado o la falta de escrúpulos de ciertos individuos, ¡es el propio Estado! El propio Ministerio del Interior en su informe cita las leyes a través de las cuales esta práctica se convierte en algo legal.

La represión contra las mujeres forma parte del ADN del capitalismo y de su Estado. Así se ha visto en Gran Bretaña con el caso SpyCops: décadas de infiltración policial utilizando como arma el engaño y el abuso sexual continuado. Esta trama, puesta en marcha a finales de los 60 contra los sectores más dinámicos y combativos de los movimientos sociales, sindicatos y partidos políticos de izquierdas protagonistas de la luchas de Mayo del 68, contra la Guerra de Vietnam, o en el movimiento ecologista y por el desarme nuclear, llega hasta la actualidad. Muchas de las mujeres afectadas no solo tuvieron relaciones sexuales o de pareja con estos infiltrados, sino que incluso llegaron a formar una familia y a tener hijos.

Este nuevo caso demuestra la naturaleza profundamente machista del aparato del Estado, de la policía y la judicatura, y pone blanco sobre negro las razones de fondo de la ofensiva de la reacción contra el movimiento feminista. Una ofensiva de la que participa plenamente el PSOE, ya sea poniendo en cuestión la Ley 'Sólo Sí es Sí' o justificando que se utilice la agresión sexual como método de infiltración policial.

La semana pasada miles de personas salimos en dos ocasiones a las calles para responder a esta nueva agresión machista, en este caso planificada desde las Instituciones del Estado. ¡Este tiene que ser el camino para combatir a nuestros opresores! ¡El de la lucha y la movilización!

Nuestra fuerza está en las calles, así lo hemos demostrado todos estos años y así lo volveremos a demostrar con fuerza redoblada el próximo 8M.

¡La lucha feminista y anticapitalista es el único camino! Nos quieren aplastar pero no lo conseguirán.

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