Desde hace año y medio, las trabajadoras del supermercado El Árbol, de Llaranes, viven con la incertidumbre de no saber qué va a suceder con sus empleos, y en muchos casos, con sus vidas. Concretamente desde julio de 2016, cuando desde el juzgado recibieron una comunicación de desalojo del local donde se ubica la tienda.

 “En esta empresa muchas son cabeza de familia y este es el único ingreso que entra en la casa” nos explican Alicia Nuevo y Marta Menéndez, dos de sus trabajadoras. “Cuando recibimos la carta no teníamos ni idea de que se estaba renegociando el alquiler del local y que finalmente se lo había quedado otro operador, siempre piensas que ante una cosa así nosotras tendríamos conocimiento de las cosas al mismo tiempo que la empresa, como un detalle hacia nosotras, que vivimos de esto, pero no fue así”

Es más, a día de hoy, la empresa aún no les ha comunicado nada de forma oficial ni se ha puesto en contacto con ellas para discutir su situación laboral. “Hace más de tres meses que enviamos una carta a recursos humanos solicitando una reunión para que nos explicaran nuestra situación. Nos respondieron que cuando supieran algo ya nos lo comunicarían. Y hasta hoy…” “Ahora hemos escrito otra carta, esta vez a la gerencia de la zona norte, y de momento tampoco ha habido respuesta”

El supermercado el Árbol tiene detrás una larga historia en el barrio obrero de Llaranes, corazón de la siderurgia asturiana. Heredero del antiguo economato de ENSIDESA, cuando estos se privatizaron la SEPI siguió conservando la titularidad pública del local (amplio y privilegiadamente situado) y optó por alquilarlo a ALDI, que posteriormente paso a ser el ARBOL y finalmente DIA%, y que son quienes lo han explotado hasta el día de hoy

De hecho, una de las cuestiones que más sorprende es que la SEPI no haya sacado a subasta pública el nuevo alquiler, sino que lo haya otorgado, prácticamente a dedo, al nuevo grupo (los supermercados Familia) pese a que la antigua empresa estaba dispuesta a asumir la subida del alquiler, igualando o superando la oferta de aquél, según nos comentan las propias trabajadoras.

Teniendo en cuenta que hablamos de una plantilla con un mínimo de 15 años de antigüedad en la empresa, perfectamente cualificada y con arraigo en la localidad, es indignante que la SEPI no haya tenido en cuenta en ningún momento la situación en que quedarán estas trabajadoras, con una media de edad superior a los 40 años y que, pudiendo haber establecido una clausula sobre la subrogación de la plantilla, no sólo no lo haya hecho sino que se empecine en alquilar el local a un grupo que rechaza absolutamente esa posibilidad.

No obstante, la lógica de las trabajadoras es aplastante: “Nosotras reclamamos la subrogación porque nuestros puestos de trabajo siguen ahí y la actividad es exactamente la misma. Aunque al no tratarse de una compra, sino de un alquiler, la subrogación no viene recogida en el convenio, si entra en el supuesto de una sucesión empresarial,  que no modifica la naturaleza de la empresa”

 “Tenemos experiencia más que probada, ¿que pueden alegar para rechazarnos? Hay quien dice que nuestra antigüedad, o que salimos demasiado caras. Nosotras les decimos que eso es mentira, porque cobramos lo que marca el convenio y eso es lo que tendrán que pagar a los nuevos que contraten” “Y que son sueldos de poco más del salario mínimo” apostilla Marta

Así las cosas, las trabajadoras tienen claro que no están dispuestas a irse a casa sin más. “Esta es una tienda que vende muchísimo, aunque la hayan dejado un poco abandonada últimamente, no tiene ningún problema. ¿Por qué hemos de perder nuestros trabajos solo porque no os hayáis puesto de acuerdo con el alquiler del local? Alguien tiene que asumir su responsabilidad, estamos hablando del pan de la gente”

Las trabajadoras tienen el apoyo de diversas organizaciones, pero lo que más valoran es el respaldo de los vecinos, gracias a los cuales pudieron presentar recientemente 7.000 firmas a la SEPI exigiendo una solución. Aunque en la empresa existe comité, en la tienda no cuentan con ninguna delegada sindical, así que se han organizado entre ellas para decidir las acciones y movilizaciones futuras.

El próximo martes 6 de febrero han convocado una nueva concentración en la que esperan la presencia de organizaciones políticas, partidos, sindicatos… “Todos los apoyos son necesarios, pero agradecemos sobre todo la implicación de los vecinos, sin ellos no habríamos podido hacer nada. Este es un barrio muy involucrado, obrero hasta la médula, que ha tenido también que pelear mucho en otros momentos y ver este apoyo nos da el impulso que necesitamos para tirar adelante”

De momento, han picado en muchas puertas para intentar abrir la negociación sobre su futuro. “A ver si alguna se abre. Nosotras vamos a ir a más. No nos vamos a marchar sin pelear. Por conciencia, por cultura. Por mi te digo que como si hay que tirar barrenos de la mina. Pues se tiran” nos dice Marta

 “Si nos vamos a casa que sea con la conciencia tranquila de que hicimos todo lo posible.  Y si tenemos que encerrarnos en la tienda, pues nos encerramos” concluye Alicia

Nosotros esperamos que su lucha tenga éxito, y desde ahora les ofrecemos todo nuestro apoyo y solidaridad para conseguirlo. Como hemos defendido tantas veces, los puestos de trabajo son el único capital que tiene la clase obrera y defenderlos es deber de todos nosotros.

Por esto hacemos un llamamiento a participar en la concentración del próximo martes, así como a apoyar y difundir las movilizaciones que se lleven a cabo en el futuro.

¡Por el mantenimiento de los puestos de trabajo y la subrogación de la plantilla!

¡Por el derecho a un empleo digno y estable, apoyemos la lucha de las compañeras del ARBOL!

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