El 18 de mayo, el Congreso de los Diputados debatió la tramitación de la Ley Trans presentada por distintos grupos parlamentarios entre los que se encuentran ERC, Más País, Compromís y la CUP, entre otros. Que los reaccionarios, machistas y homófobos del Partido Popular y Vox hayan votado en contra no nos asombra, al fin y al cabo, son los guardianes de la España, una, grande y libre y perpetúan nuestra opresión y la violencia contra nosotras y nosotros.

La “sorpresa” llegó, una vez más, de la mano del PSOE. A pesar de haber anunciado en días anteriores que sí facilitarían la tramitación del texto, el grupo socialista, en alianza con el bloque de Casado y Abascal, se abstuvo a conciencia provocando el bloqueo del borrador. La diputada del PSOE, Susana Ros, desde la tribuna, anunció que la Ley Trans presentada es de “dudosa constitucionalidad” y presenta “deficiencias”. Justo después afirmó que el Gobierno está trabajando en “su propia legislación” y que “somos la formación política que más ha hecho por el colectivo y lo seguiremos siendo”. ¡Hay que tener poca vergüenza!

El PSOE y la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, no solo mantienen guardada en un cajón la Ley Trans impulsada desde el Ministerio de Igualdad —prácticamente idéntica a la presentada por el Grupo Plural— sino que, desde que el debate por el reconocimiento inapelable de los derechos de las personas trans se ha puesto encima de la mesa, el PSOE ha lanzado una campaña furibunda de mentiras, falsificaciones groseras y un discurso de criminalización contra el colectivo. Esto ni es feminista, ni es progresista. Es simplemente intolerable.

Desde Libres y Combativas y el Sindicato de Estudiantes queremos enviar todo nuestro apoyo al colectivo trans en esta dura y larga batalla. A pesar de que intenten frenar vuestra lucha, golpearos y desmoralizaros, estaremos siempre a vuestro lado.

Si esta ley se ha debatido en el Congreso ha sido gracias a vuestra ejemplar movilización y resistencia. Y por eso ahora no podemos quedarnos de brazos cruzados. Como este ejemplo demuestra, tenemos que basarnos en nuestra propia fuerza. Hay que impulsar la lucha en las calles, no solo del colectivo trans sino del conjunto del movimiento feminista, para presionar desde abajo y que se reconozcan de forma inmediata los derechos de todas las personas trans.

Ni un paso atrás. ¡Habrá Ley Trans!