Ayer conocimos por fin que el Tribunal Supremo, el mismo que hace escasas semanas admitía a trámite en tiempo récord un nuevo recurso del asesino de Paz, ha confirmado definitivamente la condena de 24 años de cárcel por asesinato.

Hace un año salíamos a las calles para exigir que el crimen cometido contra Paz se juzgase como lo que realmente era, un asesinato machista. La fiscalía negaba el asesinato, la abogacía del Estado también. Gracias a la movilización les derrotamos y conseguimos esta sentencia que ahora el TS ha vuelto a ratificar.

Han sido años de tortura para la familia de Paz. Más de tres años en los que han tenido que enfrentar al asesino, al aparato judicial machista y franquista que le ha defendido hasta el último minuto y soportado la despreciable campaña de criminalización de la víctima por parte de diversos medios de comunicación.

Gracias a la firme determinación de la familia de Paz, gracias a la lucha, a las manifestaciones en plena pandemia y cierres perimetrales, a las concentraciones frente a los Juzgados de Gijón, frente al Tribunal Superior de Justicia de Asturias cuando el asesino recurrió por primera vez, y a la última movilización frente al Tribunal Supremo en Madrid, hemos conseguido infringir una nueva derrota a este aparato judicial franquista podrido y misógino.

Esta confirmación de la sentencia es también la confirmación de que la lucha sirve, de que los y las que diariamente nos revelamos contra esta lacra social y contra el sistema capitalista que la defiende y alimenta tenemos una gran fuerza para cambiar el mundo que nos rodea. Gracias a la movilización en las calles, a los más de treinta colectivos feministas, sindicatos y organizaciones de la izquierda que nos hemos exigido Justicia para Paz, hoy podemos decir que lo hemos conseguido. Esta sentencia no nos la ha regalado ningún juez ni ningún tribunal, la hemos conquistado a golpe de movilización.

Desde Libres y Combativas queremos trasladar nuestro más sincero agradecimiento a estas decenas de colectivos, a las miles de personas, familias trabajadoras, jóvenes, que habéis salido a gritar Justicia para Paz en las calles de Gijón, que habéis enviado vuestra solidaridad con la familia de Paz desde todos los rincones del Estado, que habéis inundado los juzgados con miles de firmas exigiendo que no se modificase la sentencia que tanto ha costado conseguir.

Ninguna sentencia devuelve las vidas de las mujeres, niñas y niños asesinados por la violencia machista, pero gracias a esta batalla hemos conquistado la Justicia que el aparato del Estado nos ha negado y tratado de arrebatar. Hemos logrado una sentencia que sienta jurisprudencia y contribuirá a la defender la vida y la dignidad de otras víctimas. Hoy es un día de celebración, una celebración amarga por las que ya no están, pero una demostración de cómo sí se puede vencer a este sistema que nos trata de condenar en vida negando la violencia que se ejerce sobre nosotras.

La lucha sirve y la lucha sigue. Hemos conquistado Justicia para Paz y vamos a seguir luchando para transformar esta sociedad que nos maltrata y construir un mundo en el que seamos totalmente libres. La lucha es el único camino y con más fuerza si cabe la vamos a continuar.