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Ya no nos sorprende nada. A pocos minutos de arrancar las concentraciones convocadas por Libres y Combativas el pasado viernes a la tarde, el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD) exculpó a Luis Rubiales.

Este organismo deportivo ha recurrido a la normativa de la Ley del Deporte de 1990 para tipificar sólo como “conducta grave” su falta de decoro por tocarse los huevos delante de la reina. En cuanto a la agresión sexual contra Jenni Hermoso, como si de una broma de mal gusto se tratara, resuelve que no ha habido abuso de poder. Este vergonzoso  dictamen salva a Rubiales de un cese inmediato, y da un nuevo impulso a la cultura de la violación que está en el ADN del régimen capitalista español.

Actuando como nos tiene muy acostumbradas la justicia patriarcal y franquista, el TAD ha decidido proteger al agresor y escupir en la cara de Jenni y de los millones de personas que exigimos que este corrupto machista sea destituido fulminantemente. Aunque esta decisión nos indigna mucho, no hace más que reafirmarnos en todo lo que hemos denunciado estas últimas semanas.

La caverna machista del fútbol, y el TAD como uno de sus representantes más destacados, llevaban días preparando el terreno: primero pidiendo más documentación para estudiar el caso, como si todos los comunicados de denuncia, desde los de las propias futbolistas al repudio social que ha generado, no fueran pruebas suficientes. Luego llegó esa vomitiva declaración de la real federación de fútbol, acusando directamente a Jenni y mostrando unas fotografías dónde supuestamente la jugadora levantaba en volandas a este personaje. Cuando la mentira fue desmontada públicamente con videos que captaron fielmente las imágenes de la agresión, el nuevo presidente en funciones de la federación se apresuró a retirar ese comunicado que re victimizaba a Jenni.

Esto al TAD ni le va ni le viene. Ellos a lo suyo. A proteger a la casta machirula y reaccionaria de la que forman parte. A continuar garantizando su impunidad. Por eso a los pocos minutos de su dictamen, Rubiales se declaraba víctima y objeto de un “linchamiento político y mediático”. Un comunicado envalentonado, donde agradece personalmente a todos los negacionistas de la violencia de género, desde los que trabajan en los medios de comunicación hasta los que cierran suculentos negocios en los palcos de los estadios de fútbol, que lo han apoyado. Abascal y los hijos de Vox, acompañados por las sonrisillas de los dirigentes del PP, están pletóricos.

Al mismo tiempo que este espectáculo de la vergüenza continuaba, miles de mujeres, y muchos hombres compañeros de lucha a nuestro lado, salimos a las principales plazas de nuestras ciudades para decir que se acabó. Estudiantes, trabajadoras, pensionistas… con nuestros carteles y nuestras banderas moradas, nos dejamos la voz en repetir que no vamos a callar más y que, aunque quieran poner un punto y final lo más rápido posible a este caso, las feministas combativas no vamos a permitir más violencia machista e impunidad.

En Madrid, Barcelona, València, Bilbo, Gijón, Málaga, Sevilla, Cádiz, Motril… volvimos a decirlo alto y claro: Rubiales fue el agresor, pero no es el único culpable. Él y la manada machista y fascista que le acompaña, le aplaude y ovaciona, son el mejor ejemplo de la charca podrida de abusos contra las mujeres que es el deporte profesional. Pero es que además este verano ha sido una masacre: desde el julio 15 mujeres han sido asesinadas por sus parejas y ex parejas, y justificar las agresiones machistas, ningunearlas o considerarlas violencia intrafamiliar se ha convertido en una bandera para esta legión de reaccionarios.

Estos sectores que gozan de un gran poder económico, que tienen una influencia decisiva en el aparato del Estado, en la judicatura, en la policía, en el ejército, en la alta administración, en los medios de comunicación, que cuentan con el brazo armado de la Iglesia católica… están sintiendo la enorme presión de un movimiento feminista cada día más masivo, con más conciencia de clase y más combativo.

Por eso mismo se resisten con uñas y dientes a ceder ninguna posición. Sí, cuando no les queda más remedio lloran lágrimas de cocodrilo para salvar sus poltronas y sus sueldos millonarios  como el seleccionador de fútbol masculino, Luis de la Fuente, al que tuvimos que escuchar en rueda de prensa decir que estaba muy arrepentido y que no sabía por qué aplaudió a Rubiales. ¡Qué cinismo!

Todos estos hombres de bien, entrenadores, presidentes de clubes, empresarios, periodistas de las cloacas… han cerrado filas con Rubiales igual que lo han hecho el Partido Popular, Vox y la derecha mediática. No nos sorprende, al fin y al cabo, se protegen entre ellos y piensan igual: creen que el feminismo es una gran lacra porque hace tambalear sus privilegios. ¡Esa es la verdad!

Pero si estos sectores llegan tan lejos es también porque hay otros actores políticos que les ayudan con sus concesiones y capitulaciones. En estos días hemos oído a ministras y ministros del PSOE decir que están muy indignados ¿Ya no se acuerdan que hace unos meses regalaron sus votos al PP para reformar la ley del Sólo Sí es Sí y eliminaban el consentimiento como factor fundamental para determinar una agresión sexual? Actúan como si no tuviéramos grabadas en la memoria las declaraciones de Pilar Llop y “la heridita”, o a los amigos de 40 y 50 años del presidente Pedro Sánchez ofendidos por el feminismo que hace "ruido".

Pues bien, si tanto les preocupa lo ocurrido con Rubiales ahora, después de protegerlo tantos años y mirar para otro lado cuando se llenaba los bolsillos, les lanzamos una pregunta: ¿qué va a hacer ahora el Gobierno? ¿Va a acatar la decisión del TAD igual que han aceptado tantas y tantas sentencias judiciales patriarcales? La cuestión es concreta: seis abogados del Estado, como si de otra tocada de huevos se tratara, deciden que Rubiales es un tío legal que no ha hecho nada malo, y el presidente del Gobierno lo acepta sin más. ¿Por qué no intervienen la Federación de fútbol, la disuelven y la reorganizan de arriba abajo, y acaban con esta pocilga machista y corrupta?

Nos dirán: no se puede, hay que respetar los cauces jurídicos e institucionales. Pues bien, las mujeres estamos cansadas de esperar y de “respetar” este orden capitalista y patriarcal. Se acabó.

Son nuestras vidas, son nuestros derechos. Queremos un presente y un futuro libre de violencia machista y sexual, pero no vamos a esperar a que nos lo regale nadie. No confiamos ni en los jueces, ni en los tribunales deportivos, ni en las instituciones del Régimen del 78, ni en el sistema capitalista. Confiamos en la fuerza que tenemos cuando nos organizamos y salimos a luchar, que es mucha. Y eso es lo único que conquista derechos y abre cauces a la igualdad real.

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