“La gran banca gana 20.000 millones en 2021, el mayor beneficio desde la anterior crisis. Los cinco bancos del Ibex 35 (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell y Bankinter) han logrado el mayor beneficio en la última década con un resultado conjunto de 19.866 millones” (CincoDias, 3-02-2022). Tras dos años de gestión del Gobierno “más progresista de la historia”, los banqueros y los grandes capitalistas en general, siguen disfrutando de su particular “el Dorado” de ganancias multimillonarias.

Mientras, para las familias obreras la lucha por llegar a fin de mes, por pagar las facturas, por poder alimentar a sus hijos, es cada vez más dura e implacable. La inflación (1), al finalizar 2021 se colocó en el Estado español en el 6,5%, su punto más alto desde 1992. Este nivel solo ha sido superado, dentro de la UE, por Estonia, Lituania y Letonia.

El aumento sostenido y generalizado de los precios ha afectado significativamente a los bienes de primera necesidad: los aceites vegetales son, de media, un 70% más caros, los cereales un 25%, el azúcar un 10%, la pasta, un 15%, la carne bovina un 20%, etc. En resumen, tal y como ha comprobado la Oficina de Consumidores y Usuarios, la compra básica ha subido entre un 6 y un 21%.

Millones de trabajadores y trabajadoras vivimos una pesadilla. Si la subida real de precios es simplemente brutal, el poder adquisitivo de nuestros sueldos se hunde. El incremento salarial medio pactado en los convenios colectivos fue del 1,47 % en 2021. Esto afecta a 7,67 millones de trabajadores. Del total de los 2.886 convenios firmados el año pasado, solo contaban con cláusula de garantía salarial 456, que dan cobertura a 1,2 millones de trabajadores. A esto hay que sumar los muchos cientos de miles de asalariados cuyas condiciones laborales se encuentran fuera de convenio. Pero esto no es casual, es la concreción de la nefasta política sindical de las cúpulas de CCOO y UGT, de su estrategia de paz social y renuncia a la lucha obrera, de sus constantes capitulaciones ante la CEOE.

A su vez, los y las pensionistas (por jubilación, viudedad, discapacidad u orfandad), un colectivo especialmente vulnerable, han acumulado una pérdida de un 15% de capacidad de compra, en la última década. En los dos años transcurridos desde la formación del Gobierno PSOE-UP, la caída ha sido de 3 puntos porcentuales.

Las consecuencias de todo esto son desastrosas. Los informes de organizaciones como EAPN, Oxfam o Cáritas sobre la extensión de la pobreza y la agudización de la desigualdad (2) en el último año son demoledores. En el Estado español ya hay 11 millones de pobres, de los cuales 4,5 sufren pobreza severa. Entre quienes viven por debajo del umbral de la pobreza, 1 de cada 4 es un trabajador activo. El 14% de los menores viven en esta situación, siendo especialmente sangrante la situación en las familias monoparentales (mayoritariamente encabezadas por mujeres): el 50% de estas vive bajo la pobreza severa. 

El Gobierno de Coalición responde a la precariedad con propaganda

Pedro Sánchez, preguntado al respecto por el alza descontrolada de los precios, no hace más que lanzar balones fuera y hablar de una “situación coyuntural”, a pesar de que el FMI acaba de hacer público un informe asegurando que, como mínimo, la inflación será continuada hasta mediados de 2023.

Lamentablemente, en la poco noble labor de vender humo y palabras vacías, los y las portavoces de UP juegan un papel de primera línea. Basta con echar un vistazo rápido a las redes sociales e intervenciones públicas de los dirigentes de la formación morada, para encontrar una amplia colección de mensajes triunfalistas sobre una salida social a la crisis, sin el mínimo respaldo de los hechos y los datos.

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Mientras, para las familias obreras la lucha por llegar a fin de mes es cada vez más dura e implacable, los grandes capitalistas siguen disfrutando de su particular “el Dorado” de ganancias multimillonarias.


La maquinaria de propaganda del Gobierno choca con la auténtica situación de una parte muy amplia de la población trabajadora. En su día fue especialmente relevante el ejemplo del Ingreso Mínimo Vital. Esta medida, que se anunció a bombo y platillo, ha sido un completo fiasco. Respecto a las Rentas de Inserción Social autonómicas, el IMV solo ha ampliado la cobertura en un 0,04%, llegando exclusivamente a 160 mil hogares.

Los portavoces gubernamentales, desde Pedro Sánchez a Yolanda Díaz, nos hablan todos los días de un incremento histórico en la contratación, una reforma laboral que recupera los derechos perdidos y una nueva Ley de Vivienda que garantizará el acceso a un techo a millones de personas que lo necesitan. Sin embargo, la temporalidad sigue en el 88%, se mantiene en lo fundamental la reforma laboral del Partido Popular, y la PAH ha denunciado (3) duramente el fraude que supone la política de vivienda del Gobierno incapaz de paliar el indecente precio de los alquileres y el control del mercado inmobiliario por parte de los fondos buitres y la banca.

¿Exageramos? Basta ver la decisión del Gobierno de nacionalizar las pérdidas del Banco malo, SAREB, más de 35.000 millones de euros, y su renuncia a utilizar esta cantidad para poner en marcha un plan de vivienda pública con alquileres sociales, para entender que las palabras de los dirigentes del PSOE y de UP se contradicen completamente con los hechos.

Basta de asfaltar el camino a la derecha

Tal y como explicamos en el artículo sobre el balance de dos años de participación de Unidas Podemos en el Gobierno, “los elogios encendidos de la patronal, FAES y la derecha mediática a la reforma laboral deberían abrir los ojos a los dirigentes de UP. Acuerdos como este y la renuncia a confrontar con los enemigos de los trabajadores y buscar el consenso con ellos, es lo que realmente da alas a la reacción, desarma ideológicamente a la izquierda y desmoraliza a amplios sectores de la clase obrera" (4).

Es esta política y el gran contraste entre la propaganda oficial y las cada vez más deterioradas condiciones de vida de la mayoría de la población, lo que da alas a la desvergonzada demagogia que continuamente despliegan tanto PP como VOX.

Y, precisamente, no se puede combatir a este enemigo limitándose a administrar la miseria y a aceptar las políticas liberales que impone la patronal. Ese camino solo conduce a la pérdida paulatina de crédito entre la clase obrera, a que los desastres electorales continúen, y la desmovilización social actúe dando fuerza a la reacción.

Existe la fuerza para plantar cara a la derecha y al patronal, y el reciente levantamiento obrero en Cádiz nos muestra el camino. Eso es lo que defendemos los comunistas revolucionarios. ¡Conoce nuestro programa (5), y únete a Izquierda Revolucionaria! No hay tiempo que perder.

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Notas:

1. “Las tensiones inflacionarias obedecen a una combinación de factores: la especulación financiera que desvía grandes flujos de capital a las empresas monopolísticas de la energía, y que se retroalimenta por los planes de rescates y “estímulos” de los Bancos Centrales; el importante incremento de la demanda de bienes de consumo tras el colapso sufrido durante la pandemia; el acaparamiento de stock y de contenedores por parte de las grandes multinacionales para aumentar su tasa de beneficios durante este repunte global. [...]”.    La lucha de clases en la época de decadencia capitalista

2. Pandemia y capitalismo: la desigualdad social alcanza cotas históricas

3. Plataforma de afectados por la hipoteca: Basta de mentiras

4. ¿Cuál es el balance de la participación de Unidas Podemos en el Gobierno?

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